La situación en el Puerto de Buenaventura, el más importante de Colombia, se ha vuelto crítica para los camioneros, quienes enfrentan demoras de hasta 12 horas para descargar sus contenedores. Este problema es resultado de un cóctel de factores que incluye bloqueos por protestas y el deterioro de las vías. En lo que va de 2026, se han registrado 20 bloqueos en el corredor vial hacia el puerto, lo que ha llevado a que los camioneros tarden entre seis y ocho horas en recorrer apenas 70 kilómetros, un trayecto que normalmente tomaría entre dos y tres horas.

El impacto de estas demoras es significativo, ya que afecta el tránsito de más de 4.600 vehículos de carga y la movilización de cerca de 55.700 toneladas diarias. La presidenta ejecutiva de Colfecar, Nidia Hernández, ha señalado que la congestión vehicular y el alto volumen de carga represada generan sobrecostos en materia de fletes y cansancio en los conductores. Las pérdidas económicas estimadas debido a estas interrupciones ascienden a $39.200 millones, lo que repercute en el abastecimiento y las cadenas logísticas del país, dado que el puerto concentra cerca del 40% de las importaciones de Colombia.

Las consecuencias de los bloqueos no solo se limitan al comercio exterior, sino que también afectan la producción nacional. Javier Díaz, presidente de Analdex, ha advertido que por Buenaventura ingresan muchas materias primas necesarias para el aparato productivo. Según estimaciones de Fedetranscarga, cada día de bloqueos paraliza cerca de 57.000 toneladas de carga, lo que representa pérdidas de aproximadamente US$92 millones, de los cuales US$23 millones corresponden a exportaciones y US$69 millones a importaciones. Esto provoca una reducción en la capacidad operativa de cerca de 400 empresas y afecta a más de 8.000 trabajadores de la cadena logística.

Ante este panorama, se hace urgente la necesidad de mejorar la infraestructura del puerto y sus accesos. Díaz ha señalado que es fundamental avanzar en la habilitación de una doble calzada y en la creación de un sistema de infraestructura logística que permita operar fuera de la terminal y de la ciudad. Esto no solo mejoraría la eficiencia del sistema portuario, sino que también ayudaría a mitigar los efectos de futuras protestas y bloqueos. La falta de acción en este sentido podría seguir impactando negativamente la competitividad del país.

En cuanto a las protestas, aunque es importante reconocer las motivaciones de los grupos sociales, el Gobierno debe actuar con mayor celeridad para levantar los bloqueos y evitar que la economía y el comercio exterior sufran afectaciones graves. La implementación de medidas de contingencia, como la suspensión de obras civiles hasta que se normalice la operación de transporte, es una de las recomendaciones que han surgido. La situación actual pone de manifiesto la necesidad de establecer planes a futuro que permitan prevenir impactos recurrentes en la competitividad del país y asegurar un flujo constante de mercancías hacia y desde el puerto de Buenaventura.