La Copa del Mundo de 2026 se perfila como la edición más costosa de la historia, con ingresos proyectados de USD 10,9 mil millones, lo que representa un aumento del 56% en comparación con la Copa de 2022 en Catar, que generó aproximadamente USD 7 mil millones. Este torneo, que contará con la participación de 48 selecciones y se llevará a cabo en Estados Unidos, Canadá y México, está diseñado para maximizar la rentabilidad a través de un nuevo sistema de precios dinámicos que ha generado controversia entre los aficionados.

Desde el inicio de la venta de entradas en septiembre del año pasado, los precios han aumentado significativamente, con algunas entradas para la final alcanzando hasta R$ 14 mil (aproximadamente USD 2.800). Este incremento se debe a un modelo de precios que ajusta los costos en función de la demanda, lo que ha llevado a que los aficionados se quejen de los altos precios. Por ejemplo, el costo de un boleto que inicialmente era de USD 120 (R$ 607) para el partido entre España y Uruguay se disparó a USD 315 (R$ 1.595) en abril, reflejando un aumento considerable en un corto período.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió esta estrategia de precios, argumentando que es necesario aplicar tarifas de mercado, especialmente en Estados Unidos, donde la reventa de entradas es común. Este enfoque ha llevado a que los precios de las entradas se ajusten en varias etapas, con incrementos que oscilan entre el 10% y el 20% en diferentes momentos, incluyendo después del sorteo de grupos y en abril. Esto ha generado un ambiente de frustración entre los aficionados, que sienten que el acceso a los partidos se ha vuelto prohibitivamente caro.

Además del costo de las entradas, los aficionados que logran obtener boletos también deben considerar otros gastos asociados al evento. Se espera que los precios de los vuelos y el alojamiento se disparen debido a la alta demanda. Por ejemplo, el costo del viaje en tren entre el centro de Nueva York y el MetLife Stadium, donde se jugarán ocho partidos, incluido el de la final, podría aumentar hasta ocho veces su tarifa habitual, pasando de USD 12,90 (R$ 64) a USD 98 (R$ 496) durante el torneo. Esto representa un desafío adicional para los aficionados que planean asistir al evento.

Para los inversores y analistas, el impacto económico de la Copa del Mundo 2026 es significativo. La FIFA espera que este evento no solo genere ingresos récord, sino que también impulse la economía local de las ciudades anfitrionas a través del turismo y el gasto en servicios. Sin embargo, el aumento de precios podría limitar la asistencia de aficionados, lo que a su vez podría afectar las proyecciones de ingresos. Es crucial monitorear cómo se desarrollan las ventas de entradas y la respuesta del mercado en los próximos meses, especialmente a medida que se acerque la fecha del torneo.

A medida que se acerca la Copa del Mundo, es importante observar las tendencias en la demanda de entradas y cómo los precios continúan ajustándose. Las fechas clave incluyen el inicio de la fase de grupos y los partidos eliminatorios, donde se espera que la demanda alcance su punto máximo. Además, la respuesta de los aficionados a los precios elevados podría influir en la estrategia de la FIFA para futuros eventos, así como en la percepción general del torneo en el ámbito internacional.