- Raízen enfrenta una deuda de R$ 65 mil millones y busca reestructurarse.
- Las negociaciones incluyen convertir el 45% de la deuda en acciones para que los acreedores controlen casi el 80% de la empresa.
- Shell podría inyectar R$ 3,5 mil millones en la compañía como parte del acuerdo.
- La compañía reportó una pérdida de R$ 15,65 mil millones en el tercer trimestre de 2025/2026.
- La deuda neta de Raízen aumentó de R$ 38,6 mil millones a R$ 55,3 mil millones en un año.
- El objetivo es cerrar el acuerdo de reestructuración para homologación judicial a principios de junio.
La situación financiera de Raízen (RAIZ4) ha alcanzado un punto crítico, ya que la compañía se encuentra en medio de un proceso de reestructuración extrajudicial para evitar la quiebra. Con una deuda que asciende a R$ 65 mil millones, la empresa está negociando un acuerdo que podría convertir a sus acreedores en los nuevos controladores de la firma. Este acuerdo contempla la conversión de aproximadamente el 45% de la deuda en acciones, lo que permitiría a los acreedores poseer casi el 80% de la compañía. Sin embargo, persisten interrogantes sobre el futuro de Rubens Ometto, fundador de la controladora Cosan y presidente del consejo de Raízen, en este plan de capitalización.
En el contexto de esta reestructuración, se ha propuesto una inyección de R$ 3,5 mil millones por parte de Shell, además de la posible división de Raízen en dos entidades: una dedicada a la producción de etanol y otra a la distribución de combustibles. Este enfoque busca no solo aliviar la carga financiera de la empresa, sino también optimizar su estructura operativa. La creación de un nuevo consejo de administración y la designación de un director de reestructuración (CRO) son parte de las medidas que se están discutiendo para mejorar la gobernanza de la compañía.
La trayectoria de Raízen en el mercado ha sido tumultuosa. Desde su debut en la bolsa en 2021, cuando fue valorada en R$ 76 mil millones, la empresa ha enfrentado una serie de desafíos que han deteriorado su posición financiera. La disminución del interés en inversiones ESG, la competencia del etanol de maíz y la presión sobre los precios del azúcar y el etanol han afectado gravemente su modelo de negocio. En el tercer trimestre de la cosecha 2025/2026, la compañía reportó una pérdida de R$ 15,65 mil millones, lo que refleja una grave crisis de liquidez.
La deuda neta de Raízen ha aumentado de R$ 38,6 mil millones a R$ 55,3 mil millones en solo un año, y su relación deuda neta/Ebitda ha escalado de 3 a 5,3 veces. Estas cifras indican un aumento significativo en la apalancamiento de la empresa, lo que ha llevado a su exclusión de índices bursátiles como el Ibovespa. La compañía ha intentado levantar capital mediante la venta de activos, logrando recaudar aproximadamente US$ 5 mil millones, pero esto no ha sido suficiente para revertir la tendencia negativa.
De cara al futuro, Raízen tiene como objetivo cerrar un acuerdo de reestructuración y llevarlo a homologación judicial a principios de junio, coincidiendo con el final del período de protección de 90 días que permite la legislación brasileña. La evaluación entre las partes es que una recuperación judicial sería el peor escenario posible, lo que resalta la urgencia de llegar a un acuerdo. Los inversores deben estar atentos a los desarrollos en las negociaciones y a la posible salida de Ometto del consejo, ya que esto podría influir en la dirección futura de la compañía y en la confianza del mercado.
La situación de Raízen es un claro recordatorio de los riesgos asociados con el apalancamiento excesivo y la volatilidad del mercado de commodities. Los inversores argentinos, que a menudo buscan oportunidades en el mercado brasileño, deben considerar cómo estos eventos pueden afectar la confianza en el sector energético y en las empresas relacionadas con el etanol en la región.
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