- El Tesoro argentino enfrenta vencimientos por $11 billones esta semana.
- Se busca captar USD 200 millones en la primera ronda del Bonar 2027 y USD 105 millones en la segunda.
- Los depósitos del fisco en moneda dura alcanzan USD 2.388 millones, mientras que los pagos de julio suman USD 4.400 millones.
- Los depósitos en pesos del Tesoro han aumentado a $29,9 billones, gracias a la transferencia de utilidades del BCRA.
- La vida promedio de la deuda en pesos ha subido a 1,66 años, el nivel más alto en siete meses.
- La próxima licitación del Bonar 2028 se llevará a cabo este jueves, lo que será crucial para la estrategia del Tesoro.
El Tesoro argentino se enfrenta a un desafío significativo esta semana, con vencimientos que ascienden a $11 billones. En este contexto, se ha decidido relajar la estrategia de estirar la duración de la deuda, ofreciendo un menú de instrumentos en una licitación que busca un rollover adecuado. En la primera licitación del mes, el Tesoro logró un resultado apenas por debajo del 100%, lo que llevó a una emisión de $500.000 millones. A pesar de contar con depósitos en moneda local suficientes, la intención es evitar una emisión significativa, especialmente con el dólar cotizando a $1.411.
Para cumplir con los pagos de julio, el Tesoro está buscando acercar sus depósitos en moneda dura al nivel necesario. En particular, para el Bonar 2027, se ha ampliado el tope de la primera ronda a una búsqueda de USD 200 millones, y en la segunda ronda, se intentará captar otros USD 105 millones. Si se logran estos objetivos, se completará el cupo de USD 2.000 millones que se había fijado para este instrumento. En cuanto al Bonar 2028, el Tesoro mantiene su meta de USD 150 millones en la primera ronda y otros USD 100 millones en la segunda, programada para este jueves.
Hasta el momento, el Tesoro ha conseguido casi USD 3.000 millones a través de sus emisiones en el mercado local. Los depósitos del fisco en moneda dura alcanzan USD 2.388 millones, mientras que en julio se enfrentarán a pagos que suman USD 4.400 millones. La situación es más favorable en términos de depósitos en pesos, que han visto un incremento notable gracias a la transferencia de utilidades del Banco Central de la República Argentina (BCRA), alcanzando $24,4 billones. Esto ha llevado a que los depósitos en pesos del Tesoro lleguen a $29,9 billones, lo que le permite cubrir los vencimientos de esta semana sin necesidad de asistencia adicional del BCRA.
Sin embargo, liberar los pesos que el Tesoro tiene en su cuenta podría resultar en una emisión monetaria que presione sobre el dólar. A pesar de la estabilidad cambiaria observada en los últimos meses, la demanda de divisas se mantiene en niveles altos, con un promedio de USD 1.900 millones mensuales para atesoramiento desde las elecciones de octubre del año pasado. En los cinco meses previos, la demanda había promediado USD 4.900 millones, lo que había llevado a un aumento del tipo de cambio del 30,5%. Esto sugiere que, aunque el Tesoro tiene recursos suficientes, la estrategia de liberar pesos puede tener implicaciones en el mercado cambiario.
La decisión del Tesoro de tomarse un respiro en su estrategia de estirar la duración de la deuda en pesos es notable. En los últimos tres meses, las licitaciones han colocado instrumentos con una vida promedio de 432 días, en comparación con solo 168 días en los primeros dos meses del año. Esto ha llevado a un aumento en la vida promedio de la deuda en moneda local, que en abril alcanzó 1,66 años, el nivel más alto en siete meses. Según analistas, el vencimiento en pesos de aproximadamente $11 billones está mayormente en manos de tenedores privados, y la liquidez actual sugiere que la licitación no debería ser un desafío para el Tesoro.
De cara al futuro, es crucial observar cómo se desarrollan las licitaciones y si el Tesoro logra cumplir con sus objetivos de emisión sin generar tensiones adicionales en el mercado cambiario. La próxima licitación del Bonar 2028 se llevará a cabo este jueves, y los resultados influirán en la estrategia del Tesoro para el resto del mes. Además, la evolución de los depósitos en pesos y su impacto en la emisión monetaria serán factores a monitorear, especialmente en un contexto donde la demanda de dólares sigue siendo elevada.
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