- China controla el 60% de la producción mundial de tierras raras y casi toda la capacidad de procesamiento.
- Las exportaciones de yttrio, disprosio y terbio están operando a solo el 42%, 41% y 49% respectivamente de los volúmenes del año anterior a las restricciones.
- El precio del yttrio ha aumentado aproximadamente 15 veces desde la implementación de los controles de exportación.
- El Pentágono invirtió 400 millones de dólares en MP Materials, el único minero de tierras raras en EE.UU., asegurando un precio mínimo para parte de su producción.
- La administración estadounidense ha respaldado a USA Rare Earth con un compromiso de financiamiento de 1.600 millones de dólares para desarrollar un yacimiento en Texas.
- La reactivación de los controles de exportación está programada para noviembre de 2026, lo que aumenta la presión sobre EE.UU. y China para llegar a un acuerdo.
Las conversaciones entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing han dejado un panorama incierto para el mercado de tierras raras. A pesar de que Trump calificó la cumbre como un "éxito", no se logró un acuerdo formal sobre los controles de exportación de China, lo que ha mantenido las exportaciones de minerales críticos muy por debajo de los niveles históricos. Según BMI, una unidad de investigación del grupo Fitch, la influencia de China sobre el suministro global de tierras raras se mantendrá firme tras esta cumbre, lo que plantea preocupaciones sobre la disponibilidad futura de estos materiales esenciales para diversas industrias, desde la defensa hasta la tecnología de vehículos eléctricos.
China controla aproximadamente el 60% de la producción mundial de tierras raras y casi toda la capacidad de procesamiento. Desde abril de 2025, el país ha impuesto requisitos de licencia de exportación sobre siete elementos raros, incluyendo el terbio y el disprosio, en lo que muchos interpretaron como una represalia a los aranceles impuestos por Estados Unidos. A pesar de un acuerdo temporal en la cumbre de APEC en Corea del Sur, los controles de abril de 2025 siguen vigentes y se espera que se reanuden en noviembre de 2026, lo que podría agravar aún más la situación.
Las cifras son alarmantes: las exportaciones de yttrio, disprosio y terbio están operando a solo el 42%, 41% y 49% respectivamente de los volúmenes registrados en el año anterior a las restricciones. El precio del yttrio, utilizado en la fabricación de semiconductores y recubrimientos térmicos, ha aumentado aproximadamente 15 veces desde la implementación de los controles. Esta situación ha generado preocupación en sectores clave de la industria estadounidense, como la aeronáutica y la tecnología, que dependen de estos materiales para su producción.
En respuesta a esta crisis, Washington ha comenzado a tomar medidas significativas para diversificar su suministro de tierras raras. El Pentágono realizó una inversión histórica de 400 millones de dólares en MP Materials, el único minero de tierras raras en EE.UU., asegurando un precio mínimo para parte de su producción. Además, Apple ha comprometido 500 millones de dólares para adquirir imanes de tierras raras fabricados en EE.UU. La administración también ha respaldado a USA Rare Earth con un compromiso de financiamiento de 1.600 millones de dólares para desarrollar un importante yacimiento en Texas.
A medida que se acerca la fecha límite de noviembre, la presión aumenta sobre ambas naciones para llegar a un acuerdo que evite la reactivación de los controles más amplios. La cumbre no logró ofrecer claridad sobre el futuro de las exportaciones de tierras raras, lo que deja a los inversores en un estado de incertidumbre. Con la creciente demanda de tecnologías limpias y productos electrónicos, la situación de las tierras raras seguirá siendo un punto focal en las relaciones comerciales entre EE.UU. y China, y un factor crítico a monitorear en los próximos meses.
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