La histórica empresa textil argentina A. Mutz y Cía., con más de 120 años de trayectoria, ha ingresado formalmente en concurso preventivo tras reconocer una cesación de pagos y un deterioro financiero que ha vuelto inviable su operación. Esta situación se ha decretado por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°1, lo que marca un nuevo capítulo en la crisis que afecta a la industria textil nacional, que ha visto caer a varias de sus empresas más emblemáticas en los últimos años.

Fundada en 1903, A. Mutz se ha especializado en la fabricación de medias, ropa interior y productos textiles de punto, operando marcas reconocidas como Zorba y Mercury. Sin embargo, la empresa ha enfrentado un contexto económico adverso, caracterizado por la caída del consumo, inflación descontrolada, aumento de costos productivos y un incremento en las tarifas y tasas de interés. A esto se suma el fuerte crecimiento de las importaciones textiles, que han inundado el mercado argentino con productos de países como China, Brasil y Bangladesh, a precios que la industria local no puede igualar.

El expediente judicial revela que la empresa ha tenido que lidiar con un deterioro financiero acumulado a lo largo de los años, que se ha intensificado en el último tiempo. Desde el 21 de octubre de 2025, A. Mutz comenzó a incumplir cheques diferidos y a acumular deudas con proveedores y acreedores. La dependencia del financiamiento de corto plazo para sostener su capital de trabajo ha llevado a la empresa a un punto crítico, donde el costo financiero ha crecido un 182% en términos reales entre 2022 y 2023. Esto ha resultado en un margen bruto que se ha desplomado de 44% en 2022 a apenas 0,6% en 2024.

La situación se ha vuelto insostenible, con pérdidas netas que superan los $941 millones al 31 de enero de 2026 y un capital de trabajo negativo de más de $658 millones. Durante enero de 2026, casi la mitad de los ingresos de la firma se destinaron a cubrir costos financieros e impositivos, lo que ha llevado a la empresa a un círculo vicioso de endeudamiento. La falta de liquidez ha sido tan severa que A. Mutz ha solicitado medidas cautelares para evitar el cierre de sus cuentas bancarias, lo que podría afectar irreversiblemente su capacidad operativa.

El caso de A. Mutz es un reflejo de una crisis más amplia en el sector textil argentino, donde muchas empresas han recurrido a concursos preventivos o cierres de operaciones. La caída del mercado interno, la presión financiera y el aumento de costos han llevado a una competencia insostenible frente a la importación de productos. Este contexto ha llevado a muchas marcas a cambiar su enfoque hacia la importación directa, lo que ha impactado negativamente en la producción nacional y ha dejado a fábricas con alta capacidad ociosa y personal suspendido.

A futuro, el sector textil argentino deberá enfrentar desafíos significativos, incluyendo la necesidad de adaptarse a un entorno de costos crecientes y competencia internacional. Las empresas que logren reestructurarse y adaptarse a estas condiciones tendrán que encontrar formas innovadoras de competir, mientras que los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación económica y a las políticas gubernamentales que podrían influir en el sector. La fecha de 2026 será clave para observar cómo se desarrollan los procesos de reestructuración y si se implementan medidas que puedan revitalizar la industria textil local.