- Argentina recibió solo US$ 3.134 millones en IED en 2025, el nivel más bajo de la región.
- Brasil lidera la región con US$ 77.000 millones en IED, seguido por México y Chile.
- El ingreso promedio de divisas por IED fue de US$ 189 millones mensuales en el primer trimestre de 2026.
- El saldo de la cuenta de inversión extranjera registró un déficit de US$ 1.421 millones en 2025.
- La inversión como componente del PIB creció un 16,4% en 2025, pero cayó en 2026.
- La construcción es el único sector que mostró crecimiento en el primer trimestre de 2026, con un aumento del 4% interanual.
Argentina se encuentra en una posición desfavorable en el ámbito de la inversión extranjera directa (IED), captando apenas US$ 3.134 millones en 2025, lo que la coloca en el último lugar entre los países de América Latina, según datos de la OCDE. Este desempeño contrasta drásticamente con el de sus vecinos, donde Brasil recibió alrededor de US$ 77.000 millones, México más de US$ 40.000 millones, y Chile más de US$ 13.000 millones. Este escenario resalta las dificultades que enfrenta Argentina para consolidarse como un destino atractivo para capitales productivos a largo plazo, a pesar de contar con ventajas competitivas en ciertos sectores.
El Gobierno argentino ha implementado un esquema de incentivos para atraer inversiones, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), y ha presentado un proyecto de ley denominado Super RIGI, que promete mayores beneficios fiscales para proyectos que superen los US$ 1.000 millones. Sin embargo, las inversiones en recursos naturales y energía no parecen ser suficientes para revertir la tendencia negativa en la atracción de capitales. Un informe de Misión Productiva indica que la inversión extranjera no podrá expandirse de manera sostenida en un contexto de mercado interno deprimido y falta de financiamiento a largo plazo.
En el primer trimestre de 2026, el ingreso de divisas por IED promedió US$ 189 millones mensuales, lo que representa una mejora respecto a los US$ 69 millones mensuales durante la gestión de Alberto Fernández, pero se mantiene en línea con los promedios de administraciones anteriores. Sin embargo, el saldo de la cuenta de inversión extranjera ha registrado un déficit de US$ 1.421 millones en 11 meses de 2025, evidenciando la salida de empresas internacionales y la transferencia de activos a empresas locales. Esto sugiere que, a pesar de los esfuerzos del Gobierno, la percepción de riesgo y las condiciones económicas siguen afectando la confianza de los inversores.
La inversión, como componente del PIB, ha perdido impulso en 2026 tras un fuerte rebote en 2025, donde se expandió un 16,4% interanual. Sin embargo, se encuentra un 3,7% por debajo de los niveles de 2023. Las importaciones de bienes de capital, que habían sido un motor de recuperación, han comenzado a caer, con una disminución del 14% interanual en cantidades hasta abril. Esto podría ser resultado de una corrección tras un sobrestockeo previo a las elecciones de 2025. A pesar de que se espera una leve mejora en el ingreso de maquinaria del exterior, el contexto sigue siendo complicado para el sector.
La producción de bienes de capital también ha mostrado signos de debilidad, con caídas significativas en la fabricación de maquinaria y equipo. En contraste, el sector de la construcción ha mostrado un crecimiento del 4% interanual en el primer trimestre, aunque se prevé que la recuperación sea lenta y heterogénea. En resumen, se espera que la inversión crezca de forma moderada, con un aumento proyectado del 1,1% interanual en 2026, lo que implicaría que el ratio de inversión sobre PIB alcanzaría el 19,4%, aún por debajo del 25% recomendado para un crecimiento sostenido.
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