- El crecimiento del PIB de la OCDE fue del 0,4% en el primer trimestre de 2026.
- Corea del Sur registró el mayor aumento intertrimestral con un 1,7%.
- Irlanda tuvo la mayor contracción con una caída del 2% en su PIB.
- La inflación en Europa se estima en un 3% para 2026, lo que podría llevar a un aumento de tasas por parte del BCE.
- España creció un 0,6%, superando la media de la Unión Europea que fue del 0,2%.
Las economías de la OCDE crecieron un 0,4% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el último trimestre de 2025, según los datos publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Este crecimiento moderado eleva el ritmo anual hasta el 1,8%, una leve mejora respecto al 1,7% registrado al finalizar 2025. La situación es mixta, ya que 20 de los 28 países analizados mostraron un aumento en su PIB, mientras que seis experimentaron caídas y dos se mantuvieron sin cambios.
Entre los países que destacaron por su crecimiento, Corea del Sur lideró con un aumento intertrimestral del 1,7%, seguido de Finlandia con un 0,9% y Hungría y Suiza, ambos con un 0,8%. En contraste, Irlanda fue el país con la mayor contracción, con una caída del 2%, seguido por Israel y México, que vieron descensos del 0,8%. En el contexto europeo, la Unión Europea en su conjunto creció un 0,2%, mientras que España superó ese promedio con un crecimiento del 0,6%. Esto indica que España está mostrando una recuperación más robusta en comparación con otros países de la zona euro, donde el crecimiento fue casi nulo.
El desempeño de las grandes economías europeas fue desigual, con Francia estancada (0%) y Alemania avanzando un 0,3%. En el caso de Irlanda, Lituania y Suecia también registraron caídas, lo que sugiere que la recuperación en la región es frágil y desigual. La situación se complica aún más por el impacto de la guerra en Oriente Próximo, que comenzó a finales de febrero. Sin embargo, Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano Partners, señala que el efecto de este conflicto ha sido menos severo de lo esperado, lo que ha permitido que las economías mantengan un crecimiento moderado en el primer trimestre.
Para los inversores, el crecimiento moderado en las economías de la OCDE podría influir en las decisiones de política monetaria, especialmente en Europa. La Comisión Europea ha estimado que la inflación se mantendrá en un 3% para este año, lo que podría llevar al Banco Central Europeo a aumentar las tasas de interés. Este tipo de medidas tienden a frenar el crecimiento económico, lo que podría impactar negativamente en los mercados de acciones y bonos en la región. Además, el crecimiento en Estados Unidos y el Reino Unido, con aumentos del 0,5% y 0,6% respectivamente, sugiere que la recuperación en estas economías podría ser más sólida, lo que podría atraer flujos de capital hacia ellas.
A futuro, es crucial observar cómo se desarrollan los indicadores económicos en la región y el impacto de la política monetaria. La OCDE ha proyectado que si las condiciones se mantienen, la economía europea podría cerrar el año con un crecimiento aproximado del 1%. Sin embargo, la evolución de la inflación y las decisiones del Banco Central Europeo serán factores determinantes en este proceso. Los próximos meses serán clave para evaluar si el crecimiento se sostiene o si se enfrenta a nuevos desafíos, especialmente en un entorno global incierto.
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