- El BCRA ha acumulado reservas por 8.700 millones de dólares en 2026, pero el riesgo país sigue por encima de 500 puntos básicos.
- Los Boncer cortos son considerados la mejor opción para administrar liquidez en pesos, con una inflación implícita de 2,2% hasta junio.
- El semáforo de bonos clasifica a los Boncer 2028 en amarillo, sugiriendo que su relación riesgo-retorno se ha vuelto menos favorable.
- Los Boncer súper cortos y CER largos están en rojo, indicando que su rendimiento ha sido importante pero ya no justifican el riesgo asumido.
- Las recomendaciones de inversión ahora requieren una diferenciación clara entre liquidez, cobertura y perfil de riesgo.
El mercado de bonos en Argentina se encuentra en un momento de ajuste, donde las recomendaciones de inversión ya no son tan lineales como en meses anteriores. La reciente compresión de tasas en pesos, junto con una calma cambiaria y una mejora en el frente externo, han creado un entorno donde los inversores deben ser más selectivos. A pesar de que se observan fundamentos más sólidos que en el pasado, como un superávit comercial y una acumulación de reservas, muchos instrumentos ya reflejan gran parte de este escenario, lo que complica la identificación de oportunidades atractivas.
Las entidades financieras han comenzado a diferenciar entre liquidez, cobertura, duración y perfil de riesgo en sus recomendaciones. Comafi, por ejemplo, destaca que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha acumulado reservas por 8.700 millones de dólares en lo que va del año, lo que ha contribuido a un balance comercial récord. Sin embargo, el riesgo país sigue por encima de los 500 puntos básicos, lo que limita las expectativas de una compresión rápida de los spreads. En este contexto, se sugiere una mayor preferencia por la deuda en dólares a corto plazo, como el AO28 y el AN29, que ofrecen rendimientos atractivos en comparación con otros instrumentos.
El semáforo de bonos de junio ha clasificado a los Boncer cortos como los más recomendables, aunque con la advertencia de que no todos los bonos ajustados por CER son igualmente atractivos. La inflación implícita se sitúa en 2,2% hasta junio y 1,9% hasta agosto, lo que hace que los Boncer cortos sean una opción viable para quienes buscan administrar liquidez en pesos sin asumir una duración excesiva. La preferencia por estos instrumentos se basa en la expectativa de que la inflación se mantenga controlada, lo que podría beneficiar a los tenedores de estos bonos.
Por otro lado, se ha reservado un bloque amarillo para instrumentos que aún pueden ofrecer rendimientos decentes, pero que ya no cuentan con el mismo margen de seguridad que meses atrás. Esto incluye tanto la deuda en pesos como los Boncer 2028, que han visto una compresión significativa en sus tasas de rendimiento. Los analistas sugieren que, aunque estos instrumentos pueden seguir siendo rentables, la relación riesgo-retorno se ha vuelto menos favorable, lo que podría llevar a los inversores a considerar la toma de ganancias.
Finalmente, el semáforo también ha identificado un grupo de bonos en rojo, que indica que su relación riesgo-retorno ha perdido atractivo. Esto incluye a los Boncer súper cortos y a los CER largos, que, aunque no son necesariamente malos en términos absolutos, ya han tenido un rendimiento importante y podrían no ser la mejor opción en un escenario de desinflación y estabilidad cambiaria. Los inversores deben ser cautelosos y evaluar cuidadosamente sus posiciones, especialmente en un entorno donde la volatilidad del tipo de cambio puede afectar significativamente el rendimiento de los bonos en pesos.
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