En un reciente conversatorio en Córdoba, dos destacados analistas, Antonio María Hernández y Eduardo Fidanza, alertaron sobre el deterioro de la cultura democrática en Argentina. Presentaron los resultados de una encuesta que revela que cuatro de cada diez argentinos están dispuestos a no acatar las leyes, lo que pone de manifiesto un preocupante desconocimiento de la Constitución Nacional y una creciente tolerancia hacia soluciones no democráticas. Este fenómeno se produce en un contexto de creciente polarización política y desconfianza en las instituciones.

La encuesta, realizada a mil personas en las principales ciudades del país, muestra que la mitad de los encuestados prefiere un gobierno no democrático que resuelva problemas antes que una democracia que no lo haga. Este dato es alarmante y refleja una crisis de legitimidad en el sistema político argentino. Además, se observó un bajo nivel de conocimiento sobre la Constitución, lo que sugiere que la educación cívica ha sido relegada en las últimas décadas, afectando la formación de nuevas generaciones.

Hernández enfatizó que Argentina enfrenta un problema estructural relacionado con la fragilidad institucional y la debilidad de la cultura democrática. Afirmó que la sociedad argentina es anómica, lo que significa que el respeto por las normas y las instituciones se ha debilitado, afectando tanto la vida política como el funcionamiento social y económico del país. Este deterioro se ve reflejado en la creciente naturalización de prácticas de incumplimiento cotidiano, lo que complica aún más la situación.

El impacto de esta crisis institucional es significativo para los inversores. La desconfianza en las instituciones puede llevar a una mayor volatilidad en los mercados financieros, afectando la estabilidad económica del país. Por ejemplo, el riesgo país podría aumentar si los inversores perciben que el gobierno no cuenta con el respaldo de la ciudadanía o si la situación política se deteriora aún más. Además, la falta de un marco legal claro puede desincentivar la inversión extranjera, crucial para el desarrollo económico.

A futuro, es fundamental monitorear cómo se desarrollan las iniciativas para fortalecer la cultura democrática y la educación cívica en Argentina. La creación de espacios de diálogo, como el Foro de la Cultura Democrática, es un paso en la dirección correcta, pero se necesitarán acciones concretas y sostenidas para revertir esta tendencia. La próxima elección presidencial en 2023 será un momento clave para observar si los ciudadanos optan por fortalecer las instituciones democráticas o si, por el contrario, continúan buscando alternativas no democráticas.