El Gobierno argentino está a punto de lanzar un llamado a licitación para un proyecto crucial que busca ampliar la red de transporte eléctrico en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Este proyecto, conocido como 'AMBA I', tiene un costo estimado entre 700 y 800 millones de dólares y se considera esencial para reducir los cortes de luz que han afectado a la región en los últimos años. La iniciativa se desarrollará bajo un esquema de concesión de obra pública, con financiamiento privado respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La publicación de los pliegos y el llamado a licitación se espera para esta semana o, a más tardar, la próxima.

La obra contempla la construcción de más de 500 kilómetros de líneas de alta tensión y nuevas estaciones transformadoras, lo que es fundamental para reforzar el abastecimiento eléctrico en el principal centro de consumo del país. A pesar de que la generación eléctrica ha crecido en los últimos años, especialmente en fuentes renovables y gas natural, la infraestructura de transmisión ha permanecido prácticamente sin cambios significativos durante más de una década. Esto ha llevado a cuellos de botella que se vuelven evidentes durante los picos de demanda, especialmente en verano e invierno, cuando el riesgo de cortes de luz aumenta considerablemente.

El nuevo modelo de financiamiento permitirá a la empresa adjudicataria recuperar su inversión a medida que avanza la construcción, a través de ingresos tarifarios que se incorporarán en las facturas eléctricas de los usuarios. Este enfoque busca atraer a inversores al sector, que ha enfrentado desafíos debido a la incertidumbre sobre tarifas y cambios regulatorios. Anteriormente, el gobierno había considerado un esquema de 'estampillado' que impondría un cargo fijo en las boletas eléctricas para financiar las obras, pero esa propuesta no avanzó debido a objeciones internas.

Las implicancias de este proyecto son significativas para el sector energético argentino. La recuperación anticipada de la inversión podría facilitar el acceso a financiamiento más favorable, lo que a su vez podría acelerar la llegada de nuevos inversores al país. Además, el BID aportará una garantía parcial de 200 millones de dólares al ganador de la licitación, lo que podría aumentar la confianza de los inversores en el proyecto y en el sector en general. La obra AMBA I es parte de un plan más amplio que incluye 16 proyectos prioritarios para mejorar la red de alta tensión en el país.

De cara al futuro, es importante monitorear el avance de este proyecto y cómo se desarrollan las licitaciones. La Secretaría de Energía también está trabajando en otras iniciativas para mejorar la confiabilidad del sistema eléctrico, como la incorporación de generación térmica modular en nodos críticos y un programa de almacenamiento mediante baterías. Estos esfuerzos son parte de un enfoque más amplio para modernizar la infraestructura eléctrica de Argentina y asegurar un suministro confiable en el futuro, especialmente durante períodos de alta demanda.