- El Senado argentino ha conformado una Mesa Interjurisdiccional para el Desarrollo de los Mercados de Carbono.
- Se presentaron dos proyectos de ley que buscan establecer un marco regulatorio para los créditos de carbono generados por proyectos verdes.
- Argentina se adhirió al Acuerdo de París en 2016, pero la última NDC fue menos ambiciosa que la anterior.
- La falta de un marco regulatorio puede generar riesgos de doble contabilización y afectar la confianza de los inversores.
- Provincias como Misiones carecen de la normativa necesaria para comercializar créditos de carbono generados por proyectos de protección de bosques.
- La próxima actualización de la NDC en 2026 será clave para evaluar el compromiso de Argentina con sus objetivos climáticos.
El Senado argentino ha dado un paso significativo hacia la regulación de los mercados de carbono, al conformar la Mesa Interjurisdiccional para el Desarrollo de estos mercados. Este organismo tiene como objetivo principal impulsar un proyecto de ley que establezca un marco jurídico y regulatorio para los créditos de carbono generados a partir de proyectos verdes. Durante la presentación de la mesa, las senadoras Flavia Royón y Sonia Rojas Decut expusieron dos proyectos de ley que buscan iniciar el debate sobre este tema crucial para el país.
Los créditos de carbono son unidades que representan la reducción, evitación o mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y pueden originarse de diversas iniciativas, como la reforestación, conservación de bosques y proyectos de captura de dióxido de carbono. En la actualidad, varios países de la región, como Brasil, Perú y México, están avanzando en la creación de sus propios mercados de carbono, lo que pone a Argentina en una posición competitiva para atraer financiamiento hacia iniciativas verdes. La participación en estos mercados es vital para que las empresas argentinas puedan cumplir con las normativas ambientales internacionales y, a su vez, generar ingresos a través de la venta de créditos.
El Estado argentino se adhirió al Acuerdo de París en 2016, un tratado que busca limitar el aumento de la temperatura global y que establece la necesidad de que los países presenten sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Estas contribuciones son compromisos específicos sobre la reducción de emisiones que cada país debe cumplir. Sin embargo, la última NDC presentada por Argentina en 2025 fue menos ambiciosa que la anterior, lo que ha generado preocupación entre los actores del sector ambiental y económico. La meta de reducción de emisiones se fijó en 375 millones de toneladas de CO2 equivalentes para 2030 y 2035, en comparación con los 349 millones de toneladas establecidos en 2021.
La falta de un marco regulatorio adecuado para los mercados de carbono en Argentina puede generar riesgos de doble contabilización y falta de transparencia, lo que podría afectar la confianza de los inversores y la integridad ambiental de los proyectos. Esto es especialmente relevante para provincias como Misiones, que cuentan con proyectos de protección de bosques, pero carecen de la normativa necesaria para comercializar los créditos generados. La senadora Rojas Decut ha solicitado al gobierno nacional que facilite los mecanismos necesarios para que estas provincias puedan integrar sus créditos de carbono al mercado internacional.
A futuro, será crucial observar cómo avanza la implementación de estos proyectos de ley y la creación de un marco regulatorio que permita a Argentina participar efectivamente en los mercados internacionales de carbono. La próxima actualización de la NDC, que se espera para 2026, será un momento clave para evaluar el compromiso del país con sus objetivos climáticos y su capacidad para atraer inversiones en proyectos sostenibles. Los inversores deben estar atentos a estos desarrollos, ya que podrían abrir nuevas oportunidades en el sector de energías renovables y sostenibilidad en el país.
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