- Las retenciones para la soja se reducirán gradualmente a 15% en 2028, comenzando en enero de 2027.
- El trigo y la cebada verán una reducción inmediata de 7,5% a 5,5% desde junio de 2026.
- El costo fiscal inicial de estas medidas será de aproximadamente 57 millones de dólares en 2026, aumentando a más de 1200 millones para 2028.
- El Gobierno planea discutir una reducción más amplia de la presión tributaria con los gobernadores, lo que podría impactar en los impuestos provinciales y municipales.
- La medida busca aliviar la carga tributaria en un contexto de aumento de costos de insumos debido a la crisis en Medio Oriente.
El Gobierno argentino ha ampliado este viernes el alcance de la baja de retenciones, un anuncio realizado por el presidente Javier Milei. Esta medida incluye reducciones graduales en las retenciones para cultivos clave como el maíz, sorgo y girasol, así como para más sectores industriales que no habían sido mencionados anteriormente. En particular, se ha establecido un cronograma para la soja, que actualmente tiene una alícuota del 24%, que se reducirá a 21% hacia diciembre de 2027 y a 15% en diciembre de 2028.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó los detalles en una conferencia de prensa, donde enfatizó que el cronograma de reducciones no estará sujeto a modificaciones discrecionales, lo que busca brindar previsibilidad al sector agrícola y evitar la especulación en la comercialización de granos. Este enfoque es parte de una estrategia más amplia para fortalecer la relación del Gobierno con el campo, que ha sido históricamente tensa en Argentina. Las reducciones comenzarán a aplicarse de inmediato para el trigo y la cebada, que verán sus retenciones bajar del 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2026.
El contexto de esta decisión se enmarca en un aumento significativo de los costos de producción, especialmente en insumos como fertilizantes, que han visto un incremento de precios debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente. Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, destacó que la medida busca aliviar la carga tributaria sobre los productores en un momento en que los costos están en aumento. Esto podría ser un alivio importante para los agricultores, quienes han enfrentado márgenes de ganancia cada vez más ajustados.
Desde el punto de vista fiscal, se estima que el impacto inicial de estas reducciones será relativamente bajo, con un costo de aproximadamente 57 millones de dólares en 2026, pero se espera que este número crezca a medida que se implementen las reducciones programadas. Para 2028, el costo fiscal podría superar los 1200 millones de dólares. Sin embargo, Caputo ha asegurado que este costo ya ha sido considerado en las proyecciones fiscales y que no será necesario realizar ajustes adicionales en el presupuesto.
A futuro, se anticipa que el Gobierno convocará a los gobernadores para discutir una reducción más amplia de la presión tributaria, incluyendo impuestos provinciales y municipales. Esta iniciativa podría abrir la puerta a un diálogo más amplio sobre la carga impositiva en el país y su impacto en la competitividad del sector exportador. Los inversores deben estar atentos a cómo estas medidas afectarán la dinámica del mercado de granos y la respuesta de los productores en los próximos meses, especialmente a partir de enero de 2027, cuando comiencen a aplicarse las reducciones programadas para otros cultivos.
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