El presidente Javier Milei anunció una reducción de las retenciones al agro durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Esta medida, que sorprende al sector, implica que los derechos de exportación del trigo y la cebada disminuirán del 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2026. Este cambio se produce en un contexto de siembra para la campaña fina, donde el gobierno busca mejorar la competitividad y atraer inversiones, además de fortalecer el ingreso de divisas por exportaciones.

La reducción de las retenciones se suma a las bajas ya implementadas en 2025, donde se había establecido una rebaja de las retenciones del maíz y el sorgo del 12% al 9,5%, y del girasol del 7% al 5,5%. En cuanto a la soja, Milei anunció un esquema gradual que comenzará en enero de 2027, con reducciones mensuales que oscilarán entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales, dependiendo de la recaudación fiscal. Este enfoque busca evitar la repetición de errores del pasado, donde recortes de impuestos fueron seguidos por aumentos, como ocurrió en la administración de Mauricio Macri.

El contexto productivo para el año 2025/2026 es optimista, con proyecciones que indican que la cosecha total podría superar los 160 millones de toneladas de granos. Sin embargo, para el trigo, se estima una siembra de 6,5 millones de hectáreas, un 3% menos que en el ciclo anterior, y una producción de 21,3 millones de toneladas, lo que representa una baja del 23% respecto a la campaña excepcional previa. Esta situación refleja la necesidad de un entorno fiscal más favorable para incentivar la producción agrícola.

Las implicancias de estas medidas son significativas para los productores agropecuarios y el mercado en general. La reducción de las retenciones podría traducirse en un aumento de la rentabilidad para los agricultores, lo que a su vez podría estimular la inversión en tecnología y mejoras en la producción. Además, se espera que el ingreso de divisas por exportaciones se vea fortalecido, lo que podría tener un efecto positivo en la economía nacional, especialmente en un año donde la cosecha se prevé robusta.

De cara al futuro, es crucial monitorear cómo se implementarán estas reducciones y su impacto en la recaudación fiscal. La administración de Milei ha dejado claro que cualquier reducción de impuestos estará condicionada a la evolución de la recaudación, lo que implica que los productores deben estar atentos a las decisiones del gobierno en los próximos meses. La continuidad de este esquema dependerá de la capacidad del gobierno para equilibrar sus cuentas públicas mientras busca fomentar el crecimiento del sector agroindustrial.