- Las retenciones al trigo y la cebada se reducirán del 7,5% al 5,5% a partir de junio.
- Se implementará un esquema gradual de reducción de retenciones a la soja desde enero de 2024 hasta 2028.
- La Sociedad Rural Argentina aboga por avanzar hacia 'retenciones cero' para mejorar la competitividad del sector.
- La industria molinera considera que la reducción aporta previsibilidad, pero la ecuación insumo-producto sigue siendo negativa.
- El sector agropecuario espera que el gobierno colabore para evitar distorsiones en la comercialización tras la implementación de estas medidas.
El presidente Javier Milei anunció una reducción de las retenciones para el trigo y la cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio de este año. Esta medida ha sido bien recibida por diversos sectores del agro, que la consideran una acción positiva para mejorar la competitividad y la previsibilidad en un contexto donde los costos de producción son altos y hay incertidumbre sobre la próxima campaña agrícola. Además, se implementará un esquema gradual de reducción de las retenciones a la soja, comenzando en enero de 2024, que disminuirá entre un cuarto y medio punto por mes hasta 2028, aunque el sector espera una aceleración en este proceso.
La Sociedad Rural Argentina (SRA) ha manifestado su apoyo a esta medida, argumentando que es fundamental para recuperar competitividad y fomentar la inversión en el campo argentino. Nicolás Pino, presidente de la SRA, destacó que el objetivo final debe ser avanzar hacia "retenciones cero", ya que consideran que los derechos de exportación son un impuesto distorsivo que limita el crecimiento del sector. Este tipo de medidas se enmarcan en un contexto donde los productores enfrentan márgenes ajustados debido al aumento de costos, especialmente en insumos como el combustible.
Desde la industria molinera, Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), también valoró el anuncio, señalando que aporta previsibilidad para los productores de trigo. Sin embargo, advirtió que, a pesar de la reducción, la ecuación insumo-producto sigue siendo negativa, lo que significa que la mejora no es suficiente para revertir la situación económica de los productores. Cifarelli enfatizó la necesidad de elevar la calidad del cereal, no solo en cantidad, para que Argentina pueda competir en el mercado internacional.
El anuncio ha generado expectativas sobre el futuro de la producción agrícola en Argentina, especialmente en un momento en que se discute el impacto de la sequía y el aumento de costos en la siembra de trigo. Ignacio Kovarsky, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), subrayó que la baja en las retenciones mejora los márgenes y proporciona la previsibilidad necesaria para los productores. Sin embargo, también hizo hincapié en la necesidad de contar con reglas claras y sostenibles a largo plazo.
Mirando hacia el futuro, el sector agropecuario argentino deberá estar atento a cómo se implementarán estas reducciones de retenciones y si se cumplirán los plazos establecidos por el gobierno. La implementación efectiva de estas medidas será crucial para el desarrollo del sector, y se espera que el gobierno colabore con las entidades del agro para evitar distorsiones en la comercialización. La próxima campaña de soja, que comenzará en 2024, será un momento clave para evaluar el impacto de estas decisiones en la rentabilidad de los productores y la competitividad del sector en el mercado internacional.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.