El Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la segunda revisión del acuerdo con Argentina, lo que permitirá el desembolso de USD 1.000 millones. Esta decisión se produce en un contexto donde el Gobierno ha logrado un superávit primario del 1,4% del PBI, superando la meta del 1,3%. Sin embargo, el FMI también instó al Gobierno a intensificar el ajuste fiscal, especialmente en lo que respecta a la reducción de subsidios energéticos, que ha sido una medida esquiva para el Ejecutivo en su intento de controlar la inflación.

El cumplimiento de las metas del acuerdo ha sido mixto. Mientras que el superávit primario se ha logrado, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no ha alcanzado la meta de acumulación de reservas netas, quedando corto por al menos USD 3.200 millones, según el FMI. Otras estimaciones, como las de Portfolio Personal Inversiones, sugieren que el incumplimiento podría ser de hasta USD 11.000 millones. Esta situación ha llevado al FMI a expresar su preocupación, señalando que el programa económico sigue expuesto a "riesgos elevados".

A pesar de estas dificultades, el Directorio del FMI destacó que se han implementado medidas correctivas para acercar las reservas a la meta y reducir el riesgo país. En lo que va del año, el BCRA ha comprado USD 8.856 millones, casi alcanzando su objetivo anual de USD 10.000 millones. Sin embargo, este aumento en las compras no se ha traducido en un incremento significativo de las reservas netas, que actualmente se encuentran en un saldo negativo de USD 2.606 millones.

Desde el FMI se subrayó la importancia de que el Gobierno logre un retorno a los mercados internacionales y continúe comprando reservas. Esto es esencial para reducir las vulnerabilidades económicas y la exposición a la deuda con el FMI, que ha sido un tema recurrente en las discusiones sobre la sostenibilidad fiscal del país. La estrategia de financiamiento del Gobierno, que incluye emisiones locales y la colaboración con bancos internacionales, será crucial para avanzar en este sentido.

De cara al futuro, el FMI ha enfatizado la necesidad de un ajuste adicional en los subsidios energéticos y una mejor focalización de las transferencias sociales. La meta es alcanzar un equilibrio fiscal general en 2026, lo que requerirá un compromiso continuo por parte del Gobierno para contener el gasto discrecional. Los próximos meses serán decisivos para observar cómo se implementan estas medidas y si el Gobierno puede cumplir con las expectativas del FMI, especialmente en un contexto donde la inflación sigue siendo un desafío persistente.