Azzas 2154 (AZZA3) ha hecho público un conflicto interno significativo que involucra a dos de sus principales ejecutivos, Roberto Jatahy y Alexandre Birman. Este enfrentamiento se centra en la estructura organizacional de la compañía, que surgió de la fusión entre los grupos Arezzo y Soma en 2024. Según un comunicado emitido el 20 de mayo de 2026, las disputas legales se originan en desacuerdos sobre la gestión y la gobernanza de las unidades de vestuario femenino y masculino de Azzas.

El conflicto se intensificó cuando Jatahy presentó una medida cautelar el 8 de mayo de 2026, solicitando que se mantuviera la estructura organizacional vigente antes del 22 de abril de 2026. Esta solicitud fue atendida inicialmente por el Tribunal de Justicia del Río de Janeiro, que concedió una liminar que preserva la posición de Jatahy como Chief Brand Officer. Sin embargo, la 16ª Cámara del tribunal negó posteriormente un pedido de efecto suspensivo, lo que significa que la decisión inicial se mantiene mientras se resuelven las disputas.

Además de la medida cautelar, Jatahy ha iniciado un procedimiento de arbitraje, argumentando que las acciones de Birman para reorganizar la empresa han sido ilegales y han causado daños a Azzas. Por su parte, Birman también ha presentado un requerimiento de arbitraje, acusando a Jatahy de violar el acuerdo de accionistas y el estatuto social de la compañía. Este tira y afloja entre los dos ejecutivos podría tener repercusiones significativas en la dirección futura de Azzas y en su desempeño en el mercado.

Desde una perspectiva de inversión, analistas del Citi han señalado que las preocupaciones sobre la gobernanza en Azzas son ampliamente conocidas y ya están reflejadas en el precio de las acciones, que actualmente se negocian a 7,0 veces el lucro estimado para 2026. Esto sugiere que el mercado ya ha descontado parte del riesgo asociado a estas disputas internas. Sin embargo, la falta de resolución entre las partes podría seguir generando incertidumbre, lo que podría afectar el rendimiento de las acciones en el corto plazo.

A medida que se avanza en el proceso judicial y de arbitraje, los inversores deben estar atentos a cualquier desarrollo que pueda influir en la estabilidad de la compañía. La falta de acuerdos entre Jatahy y Birman, así como la posibilidad de decisiones arbitrales desfavorables, podrían impactar negativamente en la confianza del mercado. Los próximos meses serán cruciales para determinar cómo se resolverán estas disputas y qué implicaciones tendrán para la estructura y la estrategia de Azzas en el futuro.