Las bolsas de Nueva York cerraron el 20 de mayo de 2026 con un notable aumento, impulsadas por un renovado apetito por el riesgo. El índice Dow Jones subió un 1,30%, alcanzando los 50.009,35 puntos, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq también registraron incrementos significativos de 1,1% y 1,54%, respectivamente. Este repunte se produjo en un contexto de alivio geopolítico tras la liberación parcial del flujo en el Estrecho de Ormuz, lo que generó una caída de casi el 6% en los precios del petróleo, afectando a las acciones del sector energético.

El mercado reaccionó positivamente ante las expectativas de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán, lo que podría estabilizar la situación en la región y facilitar el comercio marítimo. La noticia de que embarcaciones comerciales, incluidas las petroleras, estaban cruzando el Estrecho de Ormuz contribuyó a este optimismo. En contraste, las acciones de empresas energéticas como Exxon Mobil, Devon Energy y Chevron sufrieron caídas significativas, con pérdidas de 3,86%, 2,48% y 3% respectivamente, debido a la baja en los precios del crudo.

El sector tecnológico también se benefició del clima positivo, destacándose empresas como AMD e Intel, que vieron aumentos de 8,10% y 7,36%. La atención del mercado se centró en la inminente publicación de los resultados trimestrales de Nvidia, que se esperaba que fueran positivos, aunque con expectativas muy altas que podrían limitar el impacto en el precio de sus acciones. Esto se debe a que, según analistas, incluso un resultado superior a lo esperado podría no generar el mismo entusiasmo que en el pasado, cuando la inteligencia artificial estaba en su auge.

Para los inversores, la caída en los precios del petróleo puede representar una oportunidad en el sector de transporte aéreo, donde las acciones de United Airlines, Delta y American Airlines experimentaron incrementos de 10%, 9,39% y 7,38% respectivamente. Esta dinámica sugiere que los costos operativos de estas compañías podrían disminuir, mejorando sus márgenes de ganancia. Sin embargo, el impacto en el mercado energético podría ser más duradero, ya que la volatilidad de los precios del petróleo sigue siendo un factor crítico a monitorear.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la publicación de los resultados de Nvidia, que se espera para después del cierre del mercado. Además, la evolución de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán será crucial para determinar la dirección de los mercados en el corto plazo. La interacción entre estos factores geopolíticos y los resultados corporativos podría definir las tendencias en los índices bursátiles en las próximas semanas, especialmente en un contexto donde la incertidumbre sigue siendo alta en los mercados globales.