- La proyección de crecimiento global para 2026 se ha reducido al 2,5%, por debajo del 2,7% estimado anteriormente.
- La inflación mundial se espera que alcance el 3,9% en 2026, un aumento de 0,8 puntos porcentuales respecto a estimaciones previas.
- Europa verá una desaceleración económica, con un crecimiento proyectado de solo 1,1% en 2026, frente al 1,5% en 2025.
- Las economías emergentes experimentarán un aumento en la inflación, que podría llegar al 5,2% en 2026, impulsada por el encarecimiento de la energía.
- América Latina y el Caribe crecerán un 2,3% en 2026, por debajo del 2,5% del año anterior, reflejando un menor dinamismo económico en la región.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reducido su pronóstico de crecimiento para la economía mundial en 2026, estableciéndolo en un modesto 2,5%, lo que representa una disminución respecto al 2,7% proyectado en enero. Este ajuste se produce en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica, particularmente debido al conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio de petróleo y gas natural. La ONU también advirtió que esta situación podría llevar a la peor desaceleración económica desde la pandemia de COVID-19.
El informe de la ONU destaca que el conflicto en Medio Oriente, que comenzó a intensificarse a fines de febrero, ha tenido un impacto directo en las expectativas inflacionarias y en el comercio global. El cierre del estrecho de Ormuz, que maneja cerca del 20% del petróleo y gas natural consumido en el mundo, ha generado un aumento en los precios de la energía, lo que a su vez está encareciendo productos clave como fertilizantes y costos logísticos. La proyección de inflación global para 2026 se ha elevado al 3,9%, un incremento de 0,8 puntos porcentuales respecto a estimaciones anteriores.
En términos regionales, Europa se perfila como una de las áreas más afectadas, con un crecimiento económico que se espera que caiga del 1,5% en 2025 a solo 1,1% en 2026. Esta desaceleración se debe a la alta dependencia de Europa de la energía importada, lo que genera presión tanto sobre los hogares como sobre las empresas. En el Reino Unido, la situación es aún más crítica, con una caída proyectada del crecimiento económico desde 1,4% hasta 0,7% para 2026. En contraste, Estados Unidos se presenta como una economía más resiliente, con un crecimiento estimado de 2% para el mismo año.
Las economías emergentes, en particular, enfrentarán un aumento notable en la inflación, que podría pasar del 4,2% al 5,2% en 2026. Este incremento se atribuye principalmente a los mayores costos energéticos y al encarecimiento de las importaciones. América Latina y el Caribe también verán un menor dinamismo económico, con un crecimiento proyectado del 2,3% en 2026, inferior al 2,5% del año anterior. Este panorama sugiere que los países de la región, incluyendo Argentina, podrían enfrentar desafíos adicionales en su recuperación económica.
A medida que la situación en Medio Oriente continúa evolucionando, el principal riesgo global identificado por la ONU es la prolongación de la crisis geopolítica y energética. Esto podría intensificar las presiones inflacionarias, deteriorar aún más el comercio internacional y obligar a los bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo. Los inversores deben estar atentos a cómo estas dinámicas afectarán los mercados de commodities, especialmente el petróleo, y las decisiones de política monetaria en sus respectivos países, incluyendo Argentina, donde la inflación y la estabilidad económica son temas críticos en la agenda actual.
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