- La morosidad en créditos personales y tarjetas de crédito ha alcanzado el 14%, el nivel más alto desde la crisis de 2001-2002.
- Los bancos públicos como el Banco Nación y el Banco Provincia han lanzado planes de refinanciación, pero las tasas de interés superan el 120% anual en algunos casos.
- La consultora Qaly señala que el sobreendeudamiento de seis meses atrás es un predictor clave de la irregularidad crediticia actual.
- El salario real registrado se encuentra cerca de un 9% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, afectando la capacidad de pago de las familias.
- La recuperación del crédito dependerá de una mejora genuina y sostenida del ingreso real de los hogares, lo que aún no se ha materializado.
El aumento de la morosidad en Argentina ha alcanzado niveles alarmantes, con índices que en algunos casos llegan al 14% en créditos personales y tarjetas de crédito. Este fenómeno se ha intensificado desde diciembre de 2023, impulsado por un contexto económico caracterizado por tasas de interés elevadas que superan la inflación y salarios que apenas logran mantenerse a flote. La situación es crítica, especialmente para los jóvenes y jubilados, quienes son los más afectados por este incremento en las deudas impagas.
Los datos históricos muestran que la morosidad promedio del sistema bancario argentino era del 7% en diciembre de 2019, con un 6% para personas físicas y 7,5% en empresas. Sin embargo, la crisis económica de 2018 marcó un aumento significativo, llevando la morosidad a un 3,5% en 2016 y alcanzando el 7% en 2019. En los primeros meses de 2025, la irregularidad en la financiación con tarjetas de crédito a familias llegó al 11%, el mayor nivel desde la crisis de 2001-2002. En el sector no bancario, las cifras de morosidad superan el 25%, lo que refleja una crisis de deuda que afecta a millones de argentinos.
Los bancos, tanto públicos como privados, están implementando planes de refinanciación para ayudar a los clientes endeudados. Por ejemplo, el Banco Nación, el Banco Provincia y el Banco Ciudad han lanzado iniciativas que permiten a los deudores reestructurar sus deudas, aunque las tasas de interés que enfrentan oscilan entre el 60% y el 80% anual, con costos adicionales que pueden elevar el Costo Financiero Total (CFT) por encima del 120% anual. Esto significa que muchos deudores terminarán pagando más del triple de lo que originalmente debían, lo que agrava aún más su situación financiera.
La consultora Qaly ha identificado que el sobreendeudamiento de seis meses atrás es un predictor clave de la irregularidad crediticia actual. Esto se debe a que el deterioro del ingreso real ha llevado a las familias a depender del crédito como un sustituto parcial de sus salarios. La caída del poder adquisitivo ha sido significativa, con el salario real registrado cerca de un 9% por debajo de los niveles de noviembre de 2023. Este contexto ha llevado a que la acumulación de deuda se transforme en morosidad, afectando a millones de hogares.
A futuro, los analistas sugieren que la recuperación del crédito y la mejora de la calidad crediticia dependerán de una recuperación genuina y sostenida del ingreso real de los hogares. Sin una mejora en los ingresos, el crédito seguirá siendo un mecanismo de compensación de un desequilibrio estructural. Además, la baja de las tasas de interés y la implementación de líneas de crédito específicas podrían tener efectos marginales si no se aborda el problema de fondo del sobreendeudamiento. La atención estará centrada en los próximos balances de los bancos a fines de este mes, que podrían ofrecer nuevas señales sobre la evolución de la morosidad y su impacto en la economía argentina.
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