- El costo de regasificación se fijó en US$5,16/MMBTU, un 47% más alto que la referencia inicial.
- Argentina necesita importar GNL debido a la insuficiencia de producción local durante el invierno.
- Las importaciones de GNL podrían superar los US$1.000 millones, con costos de más de US$40 millones por barco.
- El Estado podría financiar entre US$150 millones y US$200 millones para mantener precios accesibles en el suministro de gas.
- La Cámara de la Industria Aceitera ha expresado su preocupación por el impacto del aumento de costos en la industria.
El Gobierno argentino se encuentra en una situación complicada tras rechazar una propuesta de importación de gas natural licuado (GNL) que resultó ser más costosa de lo previsto. La oferta de la empresa española Naturgy, que contemplaba un costo de US$4,51 por millón de BTU, fue desestimada por considerarla elevada. Sin embargo, semanas después, la empresa estatal Enarsa fijó el costo de regasificación en US$5,16 por millón de BTU, un 47% más alto que la referencia inicial. Este error de cálculo ha generado un malestar interno significativo y obligará a trasladar el mayor costo a las tarifas de los consumidores.
Durante los meses de invierno, Argentina enfrenta una demanda de gas que supera la capacidad de producción local, lo que obliga al país a recurrir a importaciones de GNL para abastecer a industrias, distribuidoras y centrales térmicas. La mayor parte de este combustible se utiliza en usinas eléctricas y en la producción manufacturera, sectores que ya enfrentan costos elevados en comparación con el gas doméstico. La situación se complica aún más debido a la guerra en Medio Oriente, que ha encarecido los precios internacionales del GNL.
El rechazo a la propuesta de Naturgy, que incluía un esquema integral para la importación y comercialización del GNL, se basó en una estimación previa de Enarsa que calculaba un costo de regasificación de US$3,50 por millón de BTU. Este error de cálculo ha puesto en evidencia las dificultades del Gobierno para gestionar el sector energético y avanzar hacia un modelo más desregulado. La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales han expresado su preocupación por el impacto que tendrá este aumento en los costos del gas importado sobre la industria, advirtiendo que las empresas absorberán parte del sobrecosto.
Las importaciones de GNL para este invierno podrían superar los US$1.000 millones, con estimaciones que indican que Argentina necesitará entre 23 y 25 barcos durante la temporada de mayor consumo, cada uno con costos superiores a los US$40 millones. Además, el Estado podría tener que financiar entre US$150 millones y US$200 millones para garantizar un suministro más asequible a hogares, hospitales y escuelas, montos que se recuperarán gradualmente a través de las facturas. Este panorama plantea un desafío significativo para el Gobierno, que busca aplanar el impacto del GNL en las tarifas, pero que ahora se enfrenta a la presión de un costo más alto bajo gestión estatal.
A futuro, será crucial observar cómo el Gobierno maneja esta situación y si implementa mecanismos para diferir el sobrecosto del GNL importado. La falta de un plan claro podría resultar en un aumento abrupto en las tarifas para los consumidores después del invierno. Además, el contexto internacional y la presión sobre los subsidios energéticos seguirán siendo factores determinantes en la estrategia del Gobierno para abordar la crisis energética. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas serán clave para entender cómo se desarrollará el mercado energético en Argentina y su impacto en la economía en general.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.