- El RIMI busca incentivar inversiones nacionales y extranjeras en Argentina, promoviendo el desarrollo económico.
- Las pymes del agro podrán acceder a beneficios fiscales como la amortización acelerada en el impuesto a las ganancias.
- Ciertos activos, como sistemas de riego, podrán acceder a beneficios sin cumplir con el monto mínimo de inversión.
- El régimen incluye a entidades sin fines de lucro, ampliando el alcance de los beneficios fiscales.
- La reducción de impuestos en la valuación de hacienda de invernada podría mejorar la rentabilidad de los productores ganaderos.
La reciente publicación de la Resolución General Conjunta 5849/2026 ha establecido los requisitos y condiciones para que las micro, pequeñas y medianas empresas del sector agropecuario accedan a los beneficios fiscales del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Este régimen, impulsado por la Ley 27.802, busca fomentar las inversiones nacionales y extranjeras en Argentina, promoviendo el desarrollo económico y la competitividad de las cadenas de valor. La medida fue firmada por altos funcionarios del gobierno, incluyendo a la secretaria de Energía y el secretario de Agricultura, lo que subraya la importancia de este esquema para el sector agropecuario argentino.
El RIMI ofrece beneficios impositivos significativos, como la amortización acelerada en el impuesto a las ganancias y la devolución de créditos fiscales en el impuesto al valor agregado. Las inversiones elegibles incluyen bienes muebles amortizables y obras productivas realizadas en el país, siempre que se cumpla con un monto mínimo de inversión en un plazo de dos años. Sin embargo, ciertos activos, como sistemas de riego y equipos de alta eficiencia energética, podrán acceder a estos beneficios sin necesidad de cumplir con el monto mínimo, lo que podría incentivar a más pymes a participar en el régimen.
Para calificar como beneficiarias, las empresas deben contar con un “Certificado MiPyME” vigente y estar registradas en el Sistema Registral de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Además, la normativa también incluye a entidades sin fines de lucro, que deberán cumplir con ciertos requisitos específicos para acceder a los beneficios. Este enfoque inclusivo podría ampliar el alcance del RIMI, permitiendo que más actores del sector agropecuario se beneficien de la reducción de impuestos.
Desde la implementación de la Ley 27.802, se ha destacado la reducción de impuestos en la valuación de la hacienda de invernada, lo que podría tener un impacto positivo en la rentabilidad de los productores ganaderos. La posibilidad de valuar el stock de invernada utilizando costos estimativos por revaluación anual representa un alivio fiscal significativo, especialmente en un contexto donde los costos de producción son cada vez más altos. Esta medida puede ser crucial para mejorar la liquidez de los productores y fomentar la inversión en el sector.
A medida que se implementen los mecanismos de control y seguimiento de las inversiones, será importante observar cómo las autoridades fiscales y de agricultura coordinan sus esfuerzos para garantizar el cumplimiento de las condiciones del régimen. La resolución también establece sanciones en caso de incumplimientos, lo que podría generar un ambiente de mayor rigor en la supervisión de las inversiones. En este sentido, los próximos meses serán clave para evaluar la efectividad del RIMI y su capacidad para atraer inversiones al sector agropecuario argentino, especialmente en un contexto donde la competencia regional, particularmente con Brasil, es cada vez más intensa.
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