La producción de café en Colombia ha experimentado una drástica caída del 28,3% en los primeros cuatro meses de 2026, según un informe de Corficolombiana. Este descenso se ha visto acompañado por una disminución del 21,2% en el precio del grano, lo que ha comenzado a afectar gravemente a los cafeteros del país. Aunque el fenómeno de El Niño aún no ha comenzado oficialmente, sus efectos ya son palpables en el sector agrícola, particularmente en la producción de café.

La caída en la producción de café ha tenido un impacto significativo en la agroindustria colombiana. En el último trimestre de 2025, el sector agro registró una contracción anual del 0,3%, siendo la reducción del cultivo de café, que cayó un 25,4%, uno de los principales factores detrás de esta desaceleración. A pesar de que otros sectores como la ganadería y los cultivos agrícolas mostraron crecimiento, no fue suficiente para contrarrestar el retroceso del café, que es un pilar fundamental de la economía agrícola colombiana.

En abril, la producción moderó sus pérdidas, alcanzando una cosecha de 697.000 sacos, lo que representa una disminución de solo el 1% en comparación con los 703.000 sacos producidos en el mismo mes del año anterior. Germán Bahamón, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, ha señalado que se espera que la cosecha comience a mostrar una recuperación más clara en mayo, especialmente en la segunda quincena del mes. Sin embargo, la producción acumulada en los últimos 12 meses muestra una caída del 17%, con un total de 12,4 millones de sacos, comparado con los 14,9 millones del periodo anterior.

El impacto en los precios del café también es notable. Según datos de Fedecafe, el precio interno del café pergamino seco ha caído de niveles cercanos a $1,23 millones a aproximadamente $924.000 en abril, reflejando una tendencia a la baja que coincide con la disminución en la producción. Además, el sector agropecuario enfrenta un aumento en los costos de producción, con un incremento del 54,5% en el precio internacional de la urea entre enero y abril de 2026, impulsado por el conflicto en Medio Oriente. Esto ha generado un entorno complicado para los productores de café y otros cultivos.

La llegada del fenómeno de El Niño, que podría comenzar a manifestarse entre mayo y julio, añade un nivel adicional de incertidumbre al sector agrícola. Las autoridades han indicado que aunque el cráter tiene actividad constante, no se ha registrado una variación que eleve el nivel de riesgo. Esto significa que los productores deben prepararse para condiciones climáticas adversas que podrían afectar aún más la producción de café y otros cultivos en la región. En este contexto, es crucial que los inversores y productores estén atentos a las condiciones climáticas y a los cambios en los precios de los insumos agrícolas, ya que estos factores influirán en la rentabilidad del sector en el corto y mediano plazo.