El sector bélico en Brasil está experimentando un notable crecimiento, con un aumento del 13% en los gastos militares durante el último año, superando ampliamente la media global de cerca del 3%. Este incremento se traduce en un gasto militar total de aproximadamente 23,9 mil millones de dólares en 2025. Este fenómeno no solo se limita al gasto interno, sino que también se refleja en un aumento significativo de las exportaciones de equipos militares brasileños, que abarcan desde municiones hasta aeronaves. La demanda internacional por estos productos se ha intensificado, impulsada por conflictos geopolíticos en diversas regiones del mundo.

Un ejemplo destacado de este auge es la reciente inversión de 300 millones de reales en Avibrás, una empresa brasileña especializada en sistemas de defensa y aeroespacial. Fundada en 1961, Avibrás había estado en recuperación judicial desde 2022, pero ha reanudado sus operaciones tras un largo periodo de crisis que incluyó una huelga de más de 1.200 días. Este resurgimiento es un indicativo de la creciente confianza de los inversores en el sector militar brasileño, que ha atraído la atención de grandes nombres como Joesley Batista, del grupo JBS.

Además de Avibrás, la industria de defensa brasileña ha visto otros desarrollos significativos, como el reciente acuerdo de Embraer con los Emiratos Árabes Unidos, que representa el mayor pedido internacional para el carguero C-390 Millennium. Este tipo de contratos no solo refuerza la posición de Brasil en el mercado global de defensa, sino que también destaca la capacidad del país para competir en un sector que ha sido históricamente dominado por naciones más militarizadas.

El informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) revela que los gastos militares globales alcanzaron un récord de 2,887 billones de dólares en 2025, marcando el undécimo año consecutivo de crecimiento. Este aumento en el gasto militar se ha visto impulsado por la necesidad de modernizar las fuerzas armadas en respuesta a conflictos en Europa y otras regiones. En este contexto, Brasil se ha posicionado como el mayor inversor en defensa en América del Sur, lo que podría abrir nuevas oportunidades para los inversores en el sector.

A medida que la demanda por productos de defensa continúa creciendo, se espera que Brasil mantenga su trayectoria ascendente en exportaciones. Sin embargo, también surgen preocupaciones sobre el destino de estos armamentos, especialmente en regiones inestables. La presión por una regulación más estricta en la exportación de armas podría aumentar, lo que podría afectar la dinámica del mercado. Los inversores deberán estar atentos a cómo se desarrollan estas regulaciones y a la evolución del contexto geopolítico, especialmente en relación con conflictos activos que podrían influir en la demanda de productos brasileños en el futuro.