- La encuesta REM prevé que el dólar aumentará un 13,5% entre mayo y octubre de 2023.
- Se espera que la inflación en Argentina sea del 12,6% en el mismo período, lo que indica un cambio en las expectativas económicas.
- La inflación en dólares fue del 14,3% en el primer trimestre de 2023, lo que ha generado críticas sobre la competitividad del país.
- El gobierno argentino proyecta exportaciones récord de 100.000 millones de dólares, impulsadas por el aumento de precios en el petróleo y la agricultura.
- Las ramas industriales, como la metalmecánica y la automotriz, siguen operando a menos del 40% de su capacidad instalada.
- Se anticipa que la discusión sobre el tipo de cambio y su impacto en la economía seguirá siendo un tema candente en los próximos meses.
En un giro inesperado de las expectativas económicas, la última encuesta REM, que incluye a los principales bancos y consultoras, sugiere que el dólar podría comenzar a aumentar más rápidamente que la inflación a partir de julio de 2023. Según las proyecciones, el precio del dólar aumentaría un 13,5% entre mayo y octubre, mientras que la inflación se espera que sea de 12,6%. Este cambio de tendencia podría marcar un punto de inflexión en la economía argentina, que ha estado lidiando con un retraso cambiario y una creciente presión sobre la competitividad de los productos locales frente a las importaciones.
A pesar de las quejas de los industriales sobre el tipo de cambio actual, que consideran que les impide competir con productos importados, los economistas que participan en la encuesta REM anticipan que la relación entre el dólar y la inflación se invertirá en los próximos meses. Actualmente, el dólar se mueve a una tasa de devaluación mensual del 1,3%, pero se espera que esta cifra supere el 3% en octubre. Por otro lado, la inflación, que se proyecta en un 2,3% para mayo, seguiría una tendencia a la baja, alcanzando un 1,7% en octubre.
En un análisis más amplio, la encuesta sugiere que, en el horizonte de 12 meses, el precio nominal del dólar podría aumentar un 28,6%, mientras que los precios en general solo subirían un 24,3%. Este cambio en la dinámica de precios es significativo, ya que podría llevar a una apreciación del peso argentino, que ha mostrado un crecimiento notable en los últimos meses, a pesar de que otros países de la región han devaluado sus monedas en respuesta a la crisis provocada por el conflicto en Medio Oriente.
En los primeros tres meses de 2023, los precios en Argentina se incrementaron un 14,3% en términos de dólares, lo que ha alimentado las críticas sobre la pérdida de competitividad. Durante este período, el dólar oficial cayó un 4,2%, mientras que los precios en pesos subieron un 9,48%. A pesar de las críticas, el gobierno argentino ha argumentado que el récord en exportaciones, con un superávit de balanza comercial de aproximadamente 4.000 millones de dólares en el primer trimestre, demuestra que no hay un retraso cambiario significativo. Además, se espera que las exportaciones alcancen un récord histórico de 100.000 millones de dólares, impulsadas por el aumento de precios en el petróleo y una excelente campaña agrícola.
Con la liquidación masiva de la cosecha sojera en curso, se anticipa que la tendencia de fortalecimiento del peso podría continuar. Sin embargo, los economistas advierten que, a partir del segundo semestre, el dólar podría comenzar a tomar impulso, lo que podría ser interpretado de diferentes maneras. Para los industriales que compiten con importaciones, un aumento en el dólar sería una buena noticia, mientras que aquellos que han apostado por activos pesificados podrían enfrentar una reducción en sus márgenes de rentabilidad. La inflación en dólares en el primer trimestre fue del 14,3%, pero se prevé una deflación en dólares del 0,8% para el semestre mayo-octubre, lo que podría aliviar la competitividad de los productos argentinos.
A medida que se aproxima el segundo semestre, es crucial observar cómo se desarrollan estas proyecciones. La discusión sobre el tipo de cambio y su impacto en la economía seguirá siendo un tema candente, especialmente con índices de utilización de la capacidad instalada que aún se encuentran por debajo de los niveles deseados. Las ramas más afectadas, como la metalmecánica y la automotriz, siguen operando a menos del 40% de su capacidad, lo que podría intensificar la presión sobre el gobierno para abordar la cuestión cambiaria y mejorar la competitividad del sector productivo.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.