Antares, la emblemática cervecería argentina fundada en 1998, se encuentra en una etapa de transformación significativa debido a la caída del consumo y a los cambios en los hábitos de los consumidores. Con 40 franquicias en todo el país, la empresa busca adaptarse a un mercado donde los consumidores priorizan experiencias más amplias y saludables en lugar de simplemente salir a beber cerveza. Este cambio de enfoque se ha visto impulsado por la pandemia, que obligó a la compañía a diversificar su oferta y a fortalecer su presencia en el mercado de productos envasados.

Desde su inicio, Antares ha sido pionera en la cerveza artesanal en Argentina, pero ha enfrentado desafíos significativos, especialmente en la competencia con grandes cerveceras industriales. Pablo Rodríguez, cofundador de Antares, recordó que la empresa tuvo que innovar y desarrollar un sistema de franquicias propio para poder competir. Este modelo ha permitido a la compañía expandirse de manera más efectiva, especialmente durante el auge de la cerveza artesanal entre 2009 y 2017, cuando la marca logró abrir entre seis y ocho franquicias anuales.

La pandemia representó un punto de inflexión crucial para Antares, ya que el 90% de su negocio dependía del consumo en bares y restaurantes. Con el cierre de estos establecimientos, la empresa tuvo que adaptarse rápidamente, aumentando su producción de cerveza envasada y explorando nuevas oportunidades de negocio, como la fabricación de cerveza para terceros. Actualmente, Antares produce entre 600.000 y 700.000 litros mensuales, y ha lanzado productos innovadores, como una IPA sin alcohol, en respuesta a las tendencias de consumo más saludables.

La reinvención de Antares también incluye un rediseño de sus locales, que ahora buscan ser más luminosos y familiares, alejándose del modelo tradicional de cervecería oscura. La compañía está enfocada en ofrecer un ambiente más cómodo y accesible, incorporando opciones de cafetería y coctelería, y adaptando su menú a un público más amplio. Este cambio en el formato de los locales implica una reducción en el tamaño de los mismos, buscando espacios de entre 100 y 120 metros cuadrados, lo que también contribuye a disminuir los costos fijos y simplificar la operación.

En términos de inversión, abrir una franquicia de Antares actualmente requiere entre USD 50.000 y USD 60.000, lo que incluye remodelaciones y equipamiento. Además, se debe considerar un fee de ingreso de entre USD 10.000 y USD 11.000 y honorarios de arquitectura que varían entre USD 6.000 y USD 8.000. La empresa estima que el tiempo de recuperación de la inversión es de aproximadamente 30 meses, un plazo que refleja los cambios en la rentabilidad del sector gastronómico. Antares busca abrir locales en ciudades con al menos 60.000 habitantes, priorizando lugares con un hábito de consumo activo y una vida gastronómica vibrante.

A medida que la compañía avanza en su rebranding, se espera que entre ocho y diez locales adopten el nuevo formato este año. A pesar de los desafíos, Rodríguez asegura que la cerveza artesanal sigue siendo un segmento fuerte en el mercado argentino, y que la gastronomía es un rubro con futuro. La clave para el éxito radicará en la capacidad de Antares para diferenciarse en un entorno cada vez más competitivo y maduro, donde la experiencia del consumidor y la gestión eficiente serán fundamentales para su crecimiento.