La reciente estrategia de China de fortalecer su consumo interno, como se detalla en su 15º Plan Quinquenal para 2026-2030, abre nuevas oportunidades para Brasil en el ámbito de las exportaciones. Este enfoque busca reducir la dependencia de la economía china de las exportaciones y la inversión pesada, lo que podría beneficiar a los productores brasileños de bienes premium. Según Theo Paul Santana, experto en relaciones comerciales entre Brasil y China, el país sudamericano está en una posición privilegiada para aprovechar este cambio, especialmente en sectores como la proteína animal y el café.

En 2025, Brasil exportó carne bovina a China por un valor aproximado de USD 8.9 mil millones, lo que refleja una creciente demanda de productos cárnicos en el mercado chino. La competitividad de Brasil en este sector es notable, y con el aumento del consumo en China, se espera que las exportaciones continúen en ascenso. Además, el café se presenta como una categoría de gran potencial, ya que el consumo per cápita en China aún es bajo en comparación con Brasil, pero está en rápida expansión entre los jóvenes urbanos. Un acuerdo reciente entre Luckin Coffee y exportadores brasileños prevé compras por cerca de USD 1.4 mil millones hasta 2029, lo que subraya el interés creciente por este producto.

Además de la carne y el café, hay un interés creciente en cosméticos naturales y productos amazónicos. Los consumidores chinos de clase alta valoran la sostenibilidad y la trazabilidad, características en las que Brasil puede diferenciarse. Sin embargo, Santana advierte que no basta con tener un buen producto; las empresas brasileñas deben adoptar estrategias específicas para el mercado chino, que incluyen certificaciones, empaques en mandarín y presencia en plataformas digitales como Tmall Global y JD International.

La transformación del consumo interno en China también podría tener implicaciones globales significativas. Si el consumo doméstico en China aumenta, esto podría reducir la presión sobre los precios globales de productos manufacturados, como acero y vehículos eléctricos, que actualmente se ven afectados por un exceso de capacidad industrial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que, si China implementa reformas estructurales efectivas, el aumento del consumo interno podría agregar hasta un 2.5% al PIB del país para 2030, generando millones de empleos.

De cara al futuro, el e-commerce cross-border se perfila como una tendencia clave. Este modelo de comercio electrónico permite a las marcas extranjeras vender directamente a los consumidores chinos sin necesidad de establecer operaciones físicas en el país. Este cambio en la dinámica comercial puede beneficiar a pequeñas y medianas empresas brasileñas, pero su éxito dependerá de la ejecución de reformas internas en China. A pesar de que el país ha hablado de fortalecer su consumo interno durante más de dos décadas, el progreso ha sido lento, lo que hace que la vigilancia de estos desarrollos sea crucial para los exportadores brasileños.