Argentina ha retrocedido al puesto 104 en el ranking mundial de calidad de élites, según el informe EQx 2026 de la Universidad de Saint Gallen. Este informe, que analiza 151 economías, revela un deterioro significativo en la capacidad del país para generar valor sostenible a partir de sus sectores de poder. La caída de casi 20 posiciones respecto al ranking anterior indica una tendencia preocupante que se ha mantenido en los últimos años.

El índice EQx no se limita a medir el Producto Bruto Interno (PBI) o variables institucionales tradicionales; en cambio, se enfoca en cómo las élites políticas y económicas impactan la prosperidad futura de la nación. En este sentido, Argentina se encuentra en una situación crítica, ya que su capacidad para transformar poder político y económico en valor sostenible ha disminuido drásticamente. Mientras que el país ocupa el puesto 39 en poder político y el 60 en poder económico, su desempeño en términos de creación de valor económico es alarmantemente bajo, ocupando el puesto 128.

Entre las debilidades macroeconómicas identificadas, la inflación se posiciona en el puesto 130, y el deflactor del PBI en el 146, lo que refleja una economía que no solo enfrenta problemas de acumulación de poder, sino que también carece de un crecimiento sostenible. Además, la formación bruta de capital se encuentra en el puesto 126, lo que limita las posibilidades de inversión y competitividad. La falta de apertura económica y libertad comercial también se destacan como factores que restringen el desarrollo y la innovación en el país.

El informe EQx también señala una alarmante fuga de cerebros, con Argentina en el puesto 23 en el indicador de fuga de talento. Esto se suma a un débil desempeño del empleo juvenil, que ha caído al puesto 114. Estos datos subrayan un sistema que no logra retener ni potenciar a sus recursos humanos más calificados, lo que es fundamental para cualquier estrategia de crecimiento a largo plazo. Las reformas necesarias incluyen cambios en el sistema tributario, mejoras en competitividad, inversión en infraestructura y un fortalecimiento de la calidad educativa.

A nivel internacional, el informe destaca que Asia se consolida como la región con mejor desempeño en calidad de élites, con Singapur liderando el ranking global. En contraste, Europa ha mostrado un deterioro en sus élites, aunque sigue liderando en indicadores de creación de valor intergeneracional. La calidad de las élites no es un atributo permanente, y el informe concluye que se requieren procesos constantes de innovación y adaptación para mejorar la situación actual de Argentina y otros países rezagados.