- El proyecto de Bullrich establece un corte mínimo del 7,5% de biodiésel, que aumentaría al 10% en un año.
- Mauricio Martín de YPF advirtió que un corte superior al 10% no es viable por limitaciones logísticas.
- Desde 2019, la falta de ajustes en las alícuotas del impuesto a los combustibles ha costado al Estado 12.000 millones de dólares.
- El actual corte de 7,5% representa un 4,5% del precio que paga el consumidor por el combustible.
- El nuevo marco regulatorio busca fomentar la competencia y la inversión en el sector de biocombustibles.
En una reciente reunión en Córdoba, se discutió un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles en Argentina, donde se presentaron seis proyectos de ley, incluyendo uno impulsado por la diputada Patricia Bullrich. Durante el plenario de las comisiones de Presupuesto y Minería, Energía y Combustibles del Senado, el director suplente de YPF, Mauricio Martín, destacó la importancia de incluir a los refinadores como actores clave en el nuevo esquema. Martín advirtió que un aumento en el corte de biodiésel por encima del 10% no sería viable debido a limitaciones logísticas y comerciales, y mencionó que el actual corte del 7,5% representa un 4,5% del precio que paga el consumidor.
El proyecto de Bullrich propone un régimen de biocombustibles con una vigencia de 15 años, comenzando con un corte mínimo del 7,5% de biodiésel, que se elevaría al 10% tras un año de la sanción de la ley. En el caso del bioetanol, la mezcla obligatoria comenzaría en un 12% y alcanzaría el 15% en el mismo periodo. Este marco busca fomentar la competencia y la inversión en el sector, aunque también ha generado críticas por las posibles desigualdades que podría crear entre los productores de biodiésel y las grandes empresas petroleras.
Desde el sector, hay un consenso creciente sobre la necesidad de reformar la legislación actual, que ha sido considerada inconstitucional por algunos analistas. Claudio Molina, experto en energías renovables, subrayó que la ley actual limita la participación de traders en el abastecimiento de biocombustibles, lo que podría estar afectando la competitividad del mercado. Además, se ha señalado que la falta de ajustes en las alícuotas del impuesto a los combustibles ha costado al Estado Nacional alrededor de 12.000 millones de dólares desde 2019, lo que plantea interrogantes sobre el costo fiscal de promover los biocombustibles.
Las implicancias para el mercado son significativas. Si el proyecto de Bullrich avanza, podría abrir la puerta a un aumento en la producción y consumo de biocombustibles en Argentina, lo que a su vez podría impactar en los precios de los combustibles fósiles. Un aumento en el corte de biodiésel podría llevar a un incremento de hasta tres puntos en el precio del combustible para el consumidor, lo que podría influir en la inflación y en el costo de vida en el país. Además, la inclusión de excepciones para ciertas regiones, como la Patagonia, podría generar un marco más flexible para la industria.
A futuro, será crucial seguir de cerca la evolución de este proyecto de ley y su discusión en el Senado. La aprobación de esta normativa podría tener lugar en los próximos meses, y su implementación comenzaría a impactar el mercado de biocombustibles y el sector energético en general. Los inversores y analistas deberán estar atentos a cómo se desarrollan las negociaciones y a las posibles modificaciones que puedan surgir en el camino, así como a la respuesta del mercado local ante estos cambios regulatorios.
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