Argentina ha caído al puesto 104 de 151 economías en el índice EQx 2026, elaborado por la Universidad de Saint Gallen. Este descenso de casi 20 posiciones respecto al año anterior refleja un deterioro sostenido en la calidad de las élites del país, que se traduce en una incapacidad para generar valor económico sostenible. El índice EQx mide cómo los actores más poderosos de un país crean o extraen valor, y en el caso argentino, la tendencia es preocupante, con un desempeño crítico en variables clave como el Valor Económico y el Valor del Capital, ubicándose en los puestos 128 y 142, respectivamente.

El informe destaca que, aunque los indicadores políticos y económicos de Argentina se mantienen relativamente mejores, la generación de valor económico es alarmantemente débil. Esta situación se agrava en un contexto donde los activos, desde acciones hasta tierras, presentan valuaciones deprimidas, lo que limita la capacidad del país para atraer inversiones y fomentar el crecimiento a largo plazo. Las reformas recientes, orientadas a la integración internacional y a una mayor competencia interna, no han logrado revertir esta tendencia negativa, evidenciando debilidades en variables macroeconómicas como la inflación y la formación bruta de capital.

El análisis del EQx también pone de relieve la fuga de talento y el débil desempeño en empleo juvenil, lo que sugiere que Argentina no solo enfrenta un desafío inmediato en la creación de valor, sino que también está comprometiendo su futuro al no retener ni potenciar sus recursos humanos. La fuga de cerebros, posicionada en el puesto 23, y el empleo juvenil en el puesto 114, reflejan un sistema que no logra ofrecer oportunidades adecuadas a su población más joven, lo que podría tener consecuencias a largo plazo en la competitividad del país.

Desde una perspectiva de inversión, el informe sugiere que la calidad de las élites es fundamental para el desarrollo económico. La incapacidad de traducir el poder acumulado en creación de valor no solo afecta el presente, sino que también condiciona las posibilidades de desarrollo futuro. Los inversores deben estar atentos a la evolución de las reformas necesarias, que incluyen cambios en el sistema tributario y mejoras en la infraestructura y la educación, para evaluar el potencial de crecimiento de Argentina en los próximos años.

A medida que el EQx 2026 revela un cambio estructural en la calidad de las élites globales, con economías asiáticas como Singapur y China avanzando rápidamente, Argentina se encuentra en una encrucijada. La necesidad de reformas es urgente, y será crucial observar si el país puede cambiar su paradigma de estancamiento hegemónico hacia uno que fomente la innovación y la inversión productiva. Las decisiones políticas y económicas que se tomen en el corto plazo serán determinantes para el futuro económico de Argentina y su posición en el ranking global de calidad de élites.