El 12 de diciembre de 2026 marcó el fin de la conocida 'taxa das blusinhas', que gravaba las compras internacionales de hasta US$ 50 (R$ 245) en Brasil. Esta medida, que había sido objeto de críticas y temores por parte de los consumidores y plataformas de e-commerce, se enmarca dentro de una reforma tributaria más amplia que se implementará en fases, comenzando el 1 de enero de 2027. A partir de esa fecha, las importaciones de bajo valor estarán sujetas a un nuevo impuesto, la Contribución sobre Bens e Serviços (CBS), con una alícuota estimada de alrededor del 9%. Esta reforma busca simplificar el sistema tributario brasileño, aunque también ha generado incertidumbre entre los consumidores y comerciantes sobre el impacto que tendrá en los precios de los productos importados.

La CBS se presenta como una medida que busca unificar y simplificar la carga tributaria sobre bienes y servicios, pero no incluye excepciones para las importaciones de bajo valor realizadas por personas físicas. Esto contrasta con la lista de productos que sí estarán exentos o tendrán alícuotas reducidas, como los alimentos de la Cesta Básica Nacional y los servicios de salud y educación. La eliminación del Impuesto de Importación de 20% que había sido aprobado en 2024 y que generaba temores de doble tributación, ha sido vista como un alivio por parte de las plataformas de e-commerce, aunque la carga tributaria sobre las importaciones de bajo valor aún se mantiene.

En un contexto global, la tendencia de gravar las importaciones de bajo valor ha sido adoptada por varias economías, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y Australia. Estos países han implementado medidas similares en respuesta al aumento de compras de productos asiáticos, buscando proteger sus mercados internos. La decisión de Brasil de eliminar el Impuesto de Importación federal de 20% lo alinea más con el enfoque de la Unión Europea, que aplica el principio de que todas las importaciones deben estar sujetas al IVA. Sin embargo, el ICMS, que varía entre el 17% y el 20% dependiendo del estado, seguirá aplicándose a las importaciones.

Para los inversores y comerciantes, la nueva estructura tributaria podría tener implicaciones significativas. Las plataformas de e-commerce argumentan que las importaciones de bajo valor deberían estar sujetas a los mismos impuestos que los productos nacionales, lo que podría llevar a un aumento en los precios de los productos importados. Por otro lado, la industria y el comercio brasileños abogan por la eliminación de impuestos sobre las compras en el exterior para garantizar condiciones equitativas en el mercado. La situación actual podría influir en las decisiones de compra de los consumidores brasileños, quienes podrían optar por productos nacionales en lugar de importados si los precios se ven afectados.

A medida que se acerca la implementación de la reforma tributaria en 2027, será crucial monitorear la reacción del mercado y cómo los consumidores se adaptan a estos cambios. Las plataformas de e-commerce y los comerciantes deberán ajustar sus estrategias de precios y marketing para enfrentar un nuevo panorama tributario. Además, la evolución de las políticas fiscales en Brasil podría influir en las relaciones comerciales con Argentina y otros países de la región, especialmente en un contexto donde las compras internacionales están en aumento. Los próximos meses serán decisivos para observar cómo se desarrollan estas dinámicas y su impacto en el comercio regional.