El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) anunciará este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a abril, y las principales consultoras privadas anticipan una desaceleración en la inflación mensual, estimando un incremento que oscilaría entre el 2,4% y el 2,5%. Esta cifra representa una mejora significativa respecto al 3,4% registrado en marzo, lo que sugiere que el aumento de precios podría estar perdiendo impulso tras varios meses de alzas pronunciadas. Sin embargo, el mercado prevé que la inflación mensual se mantenga por encima del 2% al menos hasta julio, lo que indica que la lucha contra la inflación aún no ha terminado.

La desaceleración en la inflación de abril se puede atribuir a varios factores. Uno de los más destacados es el rubro de educación, que tradicionalmente presenta aumentos significativos en marzo debido al inicio del ciclo lectivo. En abril, se estima que el incremento en este sector fue de aproximadamente 5%, en contraste con el 12% de marzo. Además, el rubro de alimentos y bebidas, que tiene un peso considerable en la canasta del IPC, mostró un aumento cercano al 1%, después de dos meses con incrementos superiores al 3%. Este cambio sugiere una moderación en la presión inflacionaria, especialmente en productos esenciales como la carne, que solo subió un 2% en abril, el menor ritmo desde septiembre del año pasado.

A pesar de estos signos de alivio, no todos los sectores han experimentado la misma tendencia. El transporte, por ejemplo, se ha posicionado como uno de los rubros con mayores aumentos, impulsado por el alza en los combustibles y la presión del precio internacional del petróleo. Según estimaciones, el transporte aumentó un 4,3% en abril, mientras que los precios regulados en su conjunto subieron un 4,7%, lo que está muy por encima del promedio general. Esta situación podría generar un efecto en cadena sobre otros precios, complicando aún más la estrategia del gobierno para controlar la inflación.

La inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, también muestra signos de desaceleración, con un incremento estimado del 2% en abril frente al 3,2% de marzo. Este dato es alentador, ya que sugiere que la tendencia de fondo del proceso inflacionario podría estar cambiando, lo que podría ofrecer un respiro a los consumidores y a la economía en general. Sin embargo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central indica que la inflación mensual seguirá por encima del 2% al menos hasta julio, aunque con una tendencia a la baja en el segundo semestre.

Mirando hacia adelante, mayo podría ser un mes crucial en la trayectoria de la inflación. Las consultoras sugieren que existe una alta probabilidad de que la inflación mensual “empiece con uno” si se mantiene la estabilidad cambiaria y no hay un nuevo aumento en el precio de los combustibles. Es importante tener en cuenta que este mes finalizó el congelamiento de precios de las naftas, lo que podría generar un nuevo aumento en este rubro. Además, el contexto internacional, especialmente la evolución del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, y su impacto sobre el petróleo, sigue siendo un factor de riesgo que podría influir en la inflación local. Por lo tanto, los próximos meses serán decisivos para evaluar si la tendencia a la baja en la inflación se consolida o si se presentan nuevos desafíos.