Los precios de la gasolina en Estados Unidos han aumentado aproximadamente un 50% desde que se intensificaron los conflictos en Irán, lo que ha llevado a una caída significativa en el sentimiento del consumidor, alcanzando su nivel más bajo desde 1952. En respuesta a esta crisis, la administración de Donald Trump está considerando la eliminación temporal del impuesto federal sobre la gasolina, que actualmente es de $0.184 por galón. Esta medida busca aliviar la presión económica sobre los hogares estadounidenses, que se ven afectados por el aumento de los precios de la energía y la inflación generalizada.

El aumento en los precios de los combustibles se ha visto impulsado por la escalada de tensiones en el Medio Oriente, especialmente después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques aéreos en Irán, lo que llevó a Teherán a cerrar el estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde transita aproximadamente el 20% de las reservas de petróleo del mundo. La situación ha generado un desajuste en la oferta de petróleo y gas, lo que ha repercutido en los precios globales. En este contexto, el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan ha caído a 48.2, el nivel más bajo en más de 70 años, con un tercio de los encuestados mencionando los altos precios de la gasolina como un factor determinante en su percepción económica.