En la semana que finalizó el 8 de mayo, el American Petroleum Institute (API) reportó una caída de 2.188 millones de barriles en los inventarios de crudo de Estados Unidos. Esta disminución se produce tras una reducción aún más significativa de 8.1 millones de barriles en la semana anterior. Los analistas habían anticipado un descenso de 1.65 millones de barriles, lo que indica que la caída fue más pronunciada de lo esperado, lo que podría influir en los precios del petróleo en el corto plazo.

A pesar de esta caída, los inventarios de crudo en EE.UU. han aumentado en 35 millones de barriles desde el inicio del año, lo que refleja una tendencia de acumulación que podría ser preocupante para los precios en el futuro. Además, los inventarios del Strategic Petroleum Reserve (SPR) continúan disminuyendo, con 8.6 millones de barriles extraídos en la misma semana, llevando el total a 384.1 millones de barriles, el nivel más bajo desde octubre de 2024. Esta situación plantea interrogantes sobre la capacidad del SPR para responder a futuras crisis de suministro.

En cuanto a la producción, EE.UU. reportó una ligera disminución a 13.573 millones de barriles por día (bpd), en comparación con los 13.586 millones de bpd de la semana anterior. Sin embargo, esta cifra sigue siendo un aumento de 206,000 bpd en comparación con el año anterior, lo que sugiere que la producción sigue siendo robusta a pesar de la caída reciente. Este contexto de producción y almacenamiento es crucial para entender la dinámica del mercado petrolero, especialmente en un momento en que la demanda global se recupera lentamente tras las interrupciones causadas por la pandemia.

Un aspecto sorprendente de este informe es el aumento inesperado en los inventarios de gasolina, que crecieron en 502,000 barriles en la misma semana, tras una caída de 6.1 millones de barriles la semana anterior. Este aumento se produce en un contexto donde los inventarios de gasolina ya se encontraban un 4% por debajo del promedio de cinco años para esta época del año, lo que podría indicar una desaceleración en la demanda de combustible, posiblemente relacionada con el aumento de precios y la inflación.

Mirando hacia el futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de los inventarios de crudo y gasolina, así como a la producción en EE.UU. y su impacto en los precios del petróleo. Con el Brent cotizando a $108.10 y el WTI a $102, cualquier cambio en la oferta o la demanda podría provocar movimientos significativos en el mercado. Además, la situación geopolítica en regiones productoras de petróleo, como Medio Oriente, también podría influir en la estabilidad de los precios en los próximos meses.