El consumo masivo en Argentina continúa su tendencia negativa, con una caída del 5,1% interanual en marzo de 2026, según datos de la consultora Scentia. Este descenso se traduce en un acumulado de 3,1% en el primer trimestre del año. La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) también reportó una retracción del 1,3% en su Indicador de Consumo en comparación con el mismo mes del año anterior. Este panorama refleja un cambio significativo en los hábitos de compra de los hogares argentinos, que buscan ajustar sus presupuestos en un contexto de creciente inflación y deterioro del poder adquisitivo.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un aumento del 9,4% en el primer trimestre, mientras que los ingresos de las familias crecieron por debajo de la inflación. Esta situación ha llevado a muchas familias a reducir el tamaño de sus compras, postergar gastos y optar por productos de segundas marcas y comercios de cercanía. En particular, los supermercados han sido los más afectados, con una caída del 5,4% en el trimestre y del 7% en marzo. Los mayoristas, por su parte, mostraron un desempeño aún más negativo, con una baja interanual del 8,8% en marzo.

El cambio en los hábitos de consumo se ha vuelto estructural, con un estudio de Worldpanel by Numerator que indica que los hogares han reducido en un 8,2% la frecuencia de visitas a los puntos de venta y han disminuido en un 4,7% el volumen de compra. La estrategia de reposición diaria o semanal en cantidades menores se ha vuelto predominante, lo que ha beneficiado a los almacenes y autoservicios de barrio en detrimento de las compras mensuales en hipermercados. Este fenómeno es más pronunciado en los sectores de ingresos medios y bajos, donde muchas familias reorganizan sus gastos esenciales a partir de la mitad de mes.

La búsqueda de precios más bajos ha impulsado el crecimiento de las marcas propias y segundas marcas, que ofrecen diferencias de precios de hasta un 50% en comparación con las marcas líderes. Por ejemplo, una leche de marca propia puede costar hasta $800 menos que una marca reconocida, mientras que productos como pan lactal o gaseosas presentan brechas de precios aún mayores. Este cambio en el comportamiento del consumidor ha dejado de ser una decisión ocasional y se ha consolidado como un hábito permanente para una buena parte de los argentinos.

De cara al futuro, es importante monitorear cómo evolucionan estos hábitos de consumo y el impacto que tendrán en la economía local. La inflación y el poder adquisitivo seguirán siendo factores determinantes en el comportamiento del consumidor. Además, la tendencia hacia el comercio electrónico, que creció un 34,3% interanual en marzo, podría seguir ganando terreno, lo que afectaría aún más a los canales de venta tradicionales. Las empresas deberán adaptarse a este nuevo entorno para sobrevivir y prosperar en un mercado cada vez más competitivo y desafiante.