A medida que se aproxima el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Perú presenta un panorama mixto en cuanto a la participación femenina en el mercado laboral. Aunque las mujeres siguen siendo las más afectadas por el desempleo y la informalidad, hay un cambio notable en sus perspectivas de vida y acceso a posiciones de liderazgo en el ámbito corporativo. De los 17.5 millones de peruanos ocupados al cierre de 2025, 7.8 millones son mujeres, con una tasa de participación del 44.5%, en comparación con el 55.5% de los hombres.

Sin embargo, la informalidad sigue siendo un gran desafío, ya que 7 de cada 10 mujeres trabajan en condiciones precarias. Las brechas educativas y factores como el embarazo y el matrimonio limitan aún más su participación activa en el mercado laboral. A pesar de que la tasa de desempleo femenino es del 5.7%, superior al 4.2% masculino, se observa un crecimiento en la inclusión de mujeres en sectores como comercio y servicios, donde representan el 59% y el 48%, respectivamente.

El sector de la minería y la construcción se perfilan como áreas clave para aumentar la participación femenina. En minería, la inclusión de mujeres ha crecido del 6.2% al 10.1% entre 2015 y 2024, mientras que en construcción, la presencia femenina se mantiene cerca del 10%. Expertos sugieren que la incorporación de mujeres en estos sectores no solo es una cuestión de equidad, sino que también puede mejorar la productividad y la innovación en las empresas.

Un reciente estudio revela que la mujer peruana está rompiendo barreras y busca un futuro profesional sin ataduras. Con un 85.2% priorizando el aprendizaje constante y un 76.7% deseando emprender, se anticipa un cambio hacia una mayor equidad en el ámbito laboral. Sin embargo, persisten desafíos como la brecha salarial y la representación en puestos gerenciales, donde solo el 30% de estos cargos son ocupados por mujeres, y en empresas más grandes, esta cifra disminuye drásticamente.

La situación del talento femenino en el Perú no solo refleja un cambio en las dinámicas laborales, sino que también plantea oportunidades para el crecimiento económico del país. La inclusión de mujeres en el mercado laboral puede contribuir significativamente al aumento del PBI, lo que es crucial en un contexto donde la economía regional enfrenta múltiples desafíos.