En el sur de Lima, un ambicioso megaproyecto urbano conocido como Terra Verde está tomando forma. Este desarrollo, impulsado por Inversiones Inmobiliarias Global y otros socios, abarcará aproximadamente 600 hectáreas en Punta Negra. La CEO de la compañía, Rocío Dianderas, ha señalado que el plan incluye la construcción de una ciudad planificada con viviendas, edificios de hasta siete pisos y una infraestructura urbana que contempla colegios, hospitales y comercios. La meta es crear un nuevo polo de expansión urbana en una región que ha visto un creciente interés por parte de desarrolladoras inmobiliarias en los últimos años.

El modelo de negocio de Inversiones Inmobiliarias Global se centra en la adquisición de grandes extensiones de terreno, su estructuración urbanística y la posterior venta a desarrolladores. En 2025, la empresa reportó operaciones cercanas a los 100 millones de dólares, impulsadas por la venta de terrenos en distritos como Lurín, Chilca, San Bartolo y Punta Negra. Este crecimiento se ha visto favorecido por la creciente demanda de suelo para proyectos de vivienda en Perú, donde el 70% de sus operaciones se concentran, mientras que el 30% restante corresponde a Estados Unidos, donde también asesoran a desarrolladores peruanos.

El proyecto Terra Verde, inspirado en Ciudad Verde de Colombia, tiene como objetivo ofrecer vivienda a más de 200,000 familias en un plazo de 15 años, contribuyendo así a reducir el déficit habitacional en el país. La empresa adquirió el terreno en 2022 y ha completado el cambio de zonificación, un proceso que duró cerca de dos años. Actualmente, Inversiones Inmobiliarias Global está en negociaciones con algunos de los principales desarrolladores del mercado para avanzar en la venta de macrolotes de entre 30 y 50 hectáreas, que serán desarrollados por inmobiliarias asociadas.

El valor estimado del terreno es de 150 millones de dólares, y se proyecta que las ventas del proyecto superen los 1,000 millones de dólares en un periodo de 15 a 20 años. Sin embargo, uno de los principales desafíos que enfrenta el proyecto es el abastecimiento de agua. Para abordar esta cuestión, la empresa está considerando la construcción de una planta de desalinización, con una inversión cercana a 100 millones de soles, y mantiene conversaciones con el Banco Interamericano de Desarrollo y otros inversionistas interesados en el equipamiento urbano del proyecto.

El sur de Lima ha emergido como un foco de expansión del mercado inmobiliario, gracias a la disponibilidad de grandes terrenos y el interés de desarrolladores por nuevos polos urbanos. Inversiones Inmobiliarias Global ha sido un actor clave en este crecimiento desde 2010, promoviendo el traslado de actividades industriales hacia la zona y avanzando en proyectos de vivienda. De cara al 2026, la empresa proyecta un crecimiento en sus operaciones de entre 10% y 13%, lo que llevaría su facturación a entre 110 y 120 millones de dólares, apoyándose en la comercialización de nuevas extensiones de tierra para proyectos de vivienda.

A pesar del dinamismo del sector, existen cuellos de botella estructurales que podrían limitar el avance de nuevos proyectos inmobiliarios, siendo la disponibilidad de agua y las demoras en las factibilidades los principales obstáculos. La CEO de Inversiones Inmobiliarias Global ha advertido sobre la escasez de agua y la falta de capacidad de respuesta de Sedapal, lo que podría afectar la ejecución de iniciativas de gran escala. La empresa está evaluando soluciones, como la implementación de una planta de desalinización, en colaboración con una firma colombiana especializada, para mitigar estos problemas y asegurar el éxito del megaproyecto.