- Las mujeres constituyen el 60% de los universitarios en Argentina, pero solo el 25% de los estudiantes de ingeniería.
- Cerrar la brecha de género en el trabajo podría aumentar el PIB mundial en un 26%, según McKinsey.
- La academia Henry ha capacitado a más de 30,000 personas y ha recaudado US$12 millones en inversiones.
- Oncoliq ha levantado US$4.3 millones y está desarrollando tecnología para la detección temprana de cáncer.
- Satellites on Fire protege más de 41 millones de hectáreas y ha cerrado una ronda de inversión de US$2.7 millones.
- Quipu ha facilitado más de US$8 millones en préstamos a microempresarios sin acceso al sistema financiero tradicional.
La creciente participación de mujeres en el sector tecnológico argentino está transformando el panorama de la innovación y el emprendimiento en el país. Según un informe de Weinvest y ARCAP de 2022, aunque las mujeres representan el 60% de los universitarios, solo constituyen el 25% de los estudiantes de ingeniería y el 15% en programación. Sin embargo, el impacto potencial de cerrar estas brechas es significativo, con estimaciones de McKinsey que sugieren que la igualdad de género en el trabajo podría incrementar el PIB mundial en un 26%. En el Cono Sur, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que eliminar las barreras laborales podría generar un aumento del PIB de entre el 4% y el 15% dependiendo del país.
En este contexto, varias emprendedoras argentinas están liderando iniciativas en el ámbito de la inteligencia artificial (IA) y la tecnología, levantando casi US$25 millones en financiamiento. Un ejemplo destacado es Luz Borchardt, cofundadora de Henry, una academia de tecnología que ha capacitado a más de 30,000 personas y trabaja con importantes empresas como Mercado Libre y JP Morgan. La compañía ha recaudado US$12 millones en inversiones y se enfoca en ayudar a las empresas a implementar la IA de manera efectiva, un área que muchas organizaciones aún están explorando.
Otro caso notable es el de Oncoliq, una startup fundada por dos investigadoras del CONICET, que ha desarrollado tecnología para la detección temprana de cáncer utilizando microRNA. En cinco años, han levantado US$4.3 millones en inversiones y están trabajando en un programa de tamizaje para detectar cáncer de útero en Chubut. Este tipo de innovación no solo tiene un impacto social significativo, sino que también representa una oportunidad de inversión en el sector salud, que está en constante evolución y demanda.
Además, el emprendimiento Satellites on Fire, fundado por Camila María Saa, ha creado un sistema de alerta temprana para incendios forestales que ya protege más de 41 millones de hectáreas en 21 países. La startup ha cerrado una ronda de inversión de US$2.7 millones y busca expandirse al mercado estadounidense. Este tipo de tecnología es crucial en un contexto de cambio climático y creciente frecuencia de desastres naturales, lo que la convierte en una opción atractiva para inversores interesados en sostenibilidad.
Por último, Mercedes Bidart ha desarrollado Quipu, una plataforma que utiliza IA para ofrecer créditos a microempresarios que no tienen acceso al sistema financiero tradicional. Con más de 300,000 usuarios y US$8 millones en préstamos facilitados, su modelo ha demostrado ser efectivo en un mercado donde el acceso al crédito es limitado. Este tipo de iniciativas no solo promueven la inclusión financiera, sino que también pueden ser una vía de crecimiento para la economía argentina, especialmente en un contexto donde las pequeñas y medianas empresas son fundamentales para el desarrollo económico.
A medida que estas emprendedoras continúan innovando y recibiendo financiamiento, será importante monitorear cómo sus iniciativas impactan en el mercado local y regional. La creciente inversión en tecnología y la inclusión de mujeres en el sector no solo son un signo de progreso social, sino que también representan una oportunidad de crecimiento económico significativo para Argentina y la región en su conjunto.
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