El índice Ibovespa de la bolsa brasileña cerró con una caída del 1,19%, alcanzando los 181.909 puntos, en un contexto marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas y una rotación global hacia acciones tecnológicas, especialmente en Asia. Durante la jornada, el índice osciló entre 181.615 y 184.530 puntos, mientras que el volumen financiero alcanzó R$ 21,2 mil millones. Este retroceso se produce en medio de un aumento en los precios del petróleo, que se dispararon debido a un estancamiento en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, lo que ha generado un clima de incertidumbre en los mercados emergentes.

Las tensiones se intensificaron después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, desestimara la última propuesta de Teherán para poner fin a la guerra, calificándola de "totalmente inaceptable". Esta situación ha llevado a un aumento del 2,88% en el precio del petróleo Brent, que se sitúa en US$ 104,21 por barril. A pesar de la caída del Ibovespa, las acciones de empresas energéticas como Petrobras mostraron un desempeño positivo, con un aumento del 1,40% en sus acciones ordinarias y del 1,66% en las preferenciales, justo antes de la publicación de sus resultados trimestrales.

La percepción de riesgo ha llevado a una disminución del apetito por inversiones en el sector bancario y en acciones vinculadas a la economía local, afectadas por preocupaciones sobre la inflación y la trayectoria de las tasas de interés. En este sentido, el jefe de mesa de renta variable de Warren, Ricardo Maluf, destacó que la rotación hacia acciones tecnológicas en Asia, donde el índice Kospi ha aumentado un 85% en lo que va del año, ha drenado capital de otros mercados emergentes, incluido Brasil. Esto se refleja en la salida de R$ 3,3 mil millones en capital extranjero de la bolsa brasileña durante mayo, marcando 11 sesiones consecutivas de retiros.

A pesar de esta tendencia, Goldman Sachs advierte que no se debe interpretar como una reversión estructural en el flujo de capital. El banco señala que aún hay espacio para nuevas entradas de capital extranjero en la bolsa brasileña, especialmente considerando que la participación de inversores extranjeros en acciones locales se mantiene cerca de la media histórica a largo plazo. Los estrategas del banco han indicado que la demanda por diversificación en acciones de mercados emergentes sigue siendo fuerte, lo que podría beneficiar a la región, especialmente a medida que se estabilizan las condiciones en el Medio Oriente.

En el contexto del mercado local, las acciones del sector bancario sufrieron caídas significativas, con Bradesco e Itaú perdiendo un 2,69% y 2,25%, respectivamente. A pesar de reportar un récord de R$ 4,808 mil millones en ganancias en el primer trimestre de 2026, las unidades de BTG Pactual cayeron un 2,88%. Entre las acciones que más cayeron, Telefónica Brasil perdió un 6,10%, a pesar de reportar un aumento del 19,2% en sus ganancias anuales. Por otro lado, las acciones de Vale subieron un 2,41%, impulsadas por un precio del mineral de hierro que se mantiene por encima de los US$ 100 por tonelada, lo que ha llevado a BTG Pactual a reiterar su recomendación de compra para la minera.

De cara al futuro, los inversores deberán estar atentos a la evolución de las tensiones geopolíticas y su impacto en los precios del petróleo, así como a los resultados trimestrales de las empresas que podrían influir en la dirección del mercado. La próxima semana se espera la publicación de datos económicos clave que podrían proporcionar más claridad sobre la trayectoria de la inflación y las tasas de interés en Brasil, lo que será fundamental para la toma de decisiones de inversión en el corto plazo.