- El oro se cotiza actualmente a US$ 4.700, tras haber alcanzado más de US$ 5.000 en 2025.
- Los bancos centrales han duplicado sus compras de oro desde 2022, acumulando más de 3.200 toneladas.
- La deuda pública de EE.UU. superó los US$ 37,6 billones en 2026, impulsando la búsqueda de activos refugio.
- El fenómeno de 'flush' puede llevar a la venta de oro en momentos de crisis, afectando temporalmente su precio.
- Existen siete ETFs en Brasil que permiten a los inversores acceder al oro sin necesidad de poseer el metal físico.
El oro, tras un impresionante desempeño en 2025 donde su valor se incrementó más del 60%, ha enfrentado una reciente caída que lo ha llevado a cotizar en aproximadamente US$ 4.700 por onza troy. Este retroceso ha generado incertidumbre entre los inversores, quienes ven en esta fluctuación una señal de cautela. Sin embargo, Benjamin Mandel, ex-economista del Federal Reserve y actual jefe de análisis de Jubarte Capital, sostiene que el oro sigue siendo una apuesta de largo plazo, impulsada por una creciente demanda de los bancos centrales y un cambio de tendencia hacia activos que no dependen de gobiernos.
Desde 2022, los bancos centrales han duplicado sus compras de oro, acumulando más de 3.200 toneladas del metal precioso. Este aumento en la demanda se debe a la búsqueda de seguridad en un entorno global donde las monedas son utilizadas como herramientas de sanción. Mandel argumenta que el oro se ha consolidado como una alternativa al dólar, especialmente en un contexto donde la deuda pública de Estados Unidos ha superado los US$ 37,6 billones en 2026, lo que ha llevado a los inversores a buscar refugio contra la inflación y la desvalorización de las monedas.
La reciente caída en el precio del oro, a pesar de su tradicional papel como activo refugio en tiempos de crisis, se explica por un fenómeno técnico conocido como "flush", donde los inversores liquidan activos para obtener liquidez rápida. Este fenómeno a menudo involucra a los propios bancos centrales, que pueden vender oro en momentos de estrés para mitigar impactos negativos en el sistema financiero. Mandel destaca que, aunque el oro es considerado un hedge geopolítico, su precio puede verse afectado en situaciones de crisis aguda, lo que no altera su tendencia de largo plazo.
Para los inversores, diversificar la cartera con una porción de oro es una estrategia recomendada por muchos analistas. No es necesario poseer el metal físico, ya que existen alternativas como los ETFs que permiten acceder a este activo de manera sencilla. En Brasil, hay siete ETFs que ofrecen exposición al oro, como GOLB11, GLDI11, GOLX11 y OURO11, que siguen el Índice Futuro de Oro B3. Estos fondos no solo permiten a los inversores beneficiarse de la variación del precio del oro, sino que también ofrecen protección contra la volatilidad del dólar, dado que el índice no tiene exposición cambiaria directa.
Mirando hacia el futuro, Mandel sugiere que el precio del oro podría retomar su tendencia alcista en los próximos años. A medida que la demanda de activos refugio continúe creciendo, especialmente en un contexto de incertidumbre económica y geopolítica, el oro podría representar una oportunidad valiosa para los inversores. En este sentido, es crucial monitorear la evolución de las políticas monetarias globales y la salud financiera de las principales economías, ya que estos factores influirán en la dirección del mercado del oro en el corto y mediano plazo.
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