La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha revisado a la baja su previsión de demanda mundial de petróleo para el año 2026, estimando una caída de 1,1 millones de barriles diarios (bpd). Esta reducción es casi tres veces mayor que la prevista en el mes anterior, lo que refleja el impacto significativo de la guerra en el Oriente Medio, a pesar de un acuerdo temporal entre Estados Unidos e Irán que busca poner fin al conflicto. En su informe mensual, la AIE señala que las entregas de petróleo durante el segundo trimestre de 2026 han disminuido casi un 5% en comparación con el año anterior, un fenómeno que no se observaba desde 2020.

El conflicto en el Oriente Medio ha llevado a un bloqueo en el estrecho de Hormuz, una vía crucial por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Este bloqueo ha generado un aumento en los precios de los combustibles y ha complicado el abastecimiento, lo que ha contribuido a la caída de las entregas. Además, los inventarios de petróleo han estado disminuyendo a un ritmo récord, alcanzando niveles que no se veían desde 1990 en los países de la OCDE, con un descenso de 163 millones de barriles.

La producción mundial de petróleo también ha sufrido un golpe, cayendo a 94,5 millones de bpd en mayo, lo que representa una reducción del 12,5% respecto a los niveles anteriores al inicio del conflicto. La AIE advierte que si esta tendencia continúa, las reservas mundiales podrían alcanzar niveles históricamente bajos antes de que el mercado se ajuste hacia un excedente a finales de año. Para mitigar esta situación, los 32 países miembros de la AIE anunciaron en marzo la liberación coordinada de 426 millones de bpd de sus reservas estratégicas, una medida sin precedentes.

A pesar del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, la AIE subraya que persisten limitaciones operativas y políticas que oscurecen las perspectivas del mercado. El director de la AIE, Fatih Birol, ha abogado por una apertura total del estrecho de Hormuz para aliviar la crisis energética mundial. Aunque se espera un aumento modesto de la demanda en 2027, la oferta podría recuperarse significativamente, lo que podría ofrecer un alivio al mercado y permitir la reconstrucción de los inventarios.

Para los inversores, la situación actual del mercado petrolero es crucial. La caída en la demanda y la producción podría llevar a un aumento en los precios del petróleo a corto plazo, lo que afectaría a las empresas energéticas y a los países exportadores. Además, la incertidumbre geopolítica en la región podría generar volatilidad en los mercados financieros, lo que requiere un monitoreo constante de la evolución del conflicto y sus repercusiones en el suministro de petróleo.

A medida que se avanza hacia finales de 2026, será importante observar cómo se desarrollan las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y si se logran avances en la estabilización del suministro de petróleo. La AIE no prevé una recuperación significativa en la demanda ni en la oferta de petróleo antes de 2027, lo que sugiere que los precios del petróleo podrían seguir siendo volátiles en el corto plazo.