El oro ha tenido un desempeño sorprendente en 2026, comenzando el año con un precio récord de US$ 5.595 por onza en enero, pero acumulando una caída de aproximadamente 25% hasta principios de junio. Este descenso ha generado confusión entre los inversores que tradicionalmente ven al oro como un refugio seguro. Sin embargo, BTG Pactual considera que esta corrección representa una oportunidad única para invertir en las mineradoras de oro en América Latina, que han visto sus acciones caer significativamente.

La principal razón detrás de la caída del oro es la fortaleza de la economía estadounidense. El informe de empleo de EE.UU. publicado el 5 de junio mostró una creación de empleos superior a las expectativas, lo que ha reducido las probabilidades de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed). Como resultado, el oro experimentó su mayor caída diaria en más de tres meses, con contratos de agosto que cayeron un 3,1%, cerrando en US$ 4.365 por onza-troy. En la semana, las pérdidas alcanzaron un 5%, lo que indica una tendencia negativa que ha impactado a los inversores.

Además de los factores económicos, la inflación sigue siendo un tema relevante. En mayo, el índice de precios al consumidor (CPI) alcanzó un 4,2%, mientras que el núcleo del PCE, que es el indicador preferido por el Fed, se mantuvo en 3,3%, ambos por encima de la meta del 2%. El índice de precios al productor (PPI) también mostró un aumento del 6,5%, lo que refuerza las expectativas de que las tasas de interés se mantendrán elevadas por más tiempo. Este entorno es históricamente desfavorable para el oro, que no ofrece rendimientos propios y pierde competitividad frente a los bonos del Tesoro estadounidense que ofrecen mayores retornos.

A pesar de la caída reciente, BTG mantiene una perspectiva positiva a largo plazo para el oro. La entidad argumenta que el mercado del oro ha pasado por un proceso de “financialización”, donde aproximadamente dos tercios de la demanda global proviene de inversores, mientras que la demanda de joyas ha disminuido. Esto ha llevado a que el oro presente, en ciertos momentos, un comportamiento similar al de activos de riesgo, con una mayor volatilidad y correlación con otros mercados. Mientras los inversores financieros reducen su exposición, los bancos centrales continúan ampliando sus reservas, con compras netas que alcanzaron 244 toneladas en el primer trimestre de 2026, superando la media histórica de 157 toneladas por trimestre en los últimos 15 años.

Para los inversores que buscan aprovechar esta situación, BTG sugiere enfocarse en acciones de mineradoras en lugar de invertir directamente en el metal. Las acciones de estas empresas han sufrido caídas significativas, lo que las ha llevado a negociar a múltiplos atractivos. Por ejemplo, las acciones de una de las mineradoras recomendadas por BTG han caído cerca del 39% desde sus máximos recientes, y actualmente se negocian a 0,6 veces el valor neto de los activos (P/NAV) y 4,5 veces el EV/Ebitda proyectado para 2026. El precio objetivo para estas acciones es de US$ 122, en comparación con los aproximadamente US$ 66 actuales.

En resumen, aunque el oro ha enfrentado una corrección significativa en 2026, BTG Pactual ve un potencial de recuperación a largo plazo. Los inversores deben estar atentos a la evolución de la economía estadounidense y las decisiones de la Reserva Federal, ya que estos factores influirán en la dirección futura del oro y, por ende, en las acciones de las mineradoras. La perspectiva de precios del oro para 2026 se sitúa en US$ 5.000 por onza y US$ 4.900 para 2027, lo que sugiere que aún hay espacio para la valorización en este sector.