La administración de Donald Trump ha intensificado su defensa de las grandes compañías petroleras al recurrir a los tribunales para bloquear demandas estatales que buscan responsabilizar a estas empresas por los daños causados por el cambio climático. En un movimiento reciente, el Departamento de Justicia de EE. UU. presentó una demanda para impedir que Minnesota avance con un caso que acusa a ExxonMobil y otras empresas del sector de fraude y de violar leyes estatales al engañar a los ciudadanos sobre las consecuencias del uso de combustibles fósiles. Este caso es parte de una serie de acciones legales que han surgido en varios estados liderados por demócratas, que buscan hacer responsables a las compañías por su papel en la crisis climática.

Desde que asumió el cargo, Trump ha minimizado la importancia del cambio climático, llegando a calificarlo de "engaño" y retirando a EE. UU. de acuerdos internacionales sobre el clima. Además, ha revocado regulaciones ambientales y ha nombrado a escépticos del cambio climático en posiciones clave de su administración. En este contexto, la demanda presentada por el Departamento de Justicia se basa en un decreto presidencial que instruye a la agencia a detener la aplicación de leyes estatales que puedan obstaculizar la producción de petróleo y gas. Este enfoque ha generado un debate intenso sobre la autoridad federal versus la estatal en la regulación de emisiones de gases de efecto invernadero.