El dólar estadounidense ha comenzado la jornada con una notable caída, rompiendo la barrera de los $900 y alcanzando un mínimo de $893, lo que representa un retroceso del 1,4%. Este movimiento se produce en un contexto de alzas generalizadas en las bolsas mundiales, impulsadas por la expectativa de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán que podría poner fin a la guerra en Medio Oriente. La normalización de relaciones entre estos países podría facilitar el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, lo que se traduce en un aumento de la oferta y, por ende, una caída en los precios del crudo de hasta el 10%. Esta situación ha generado un clima favorable para los activos de riesgo, debilitando al dólar en el proceso.

El precio del petróleo ha sido un factor determinante en este escenario. La posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán no solo podría estabilizar la región, sino que también impactaría directamente en los precios del petróleo, que ya han comenzado a mostrar una tendencia a la baja. En la Bolsa de Metales de Londres, el cobre también ha experimentado un repunte significativo, alcanzando los US$6,05 la libra, lo que representa un aumento del 2,94%. Este incremento en el valor del cobre, junto con la caída del petróleo, ha llevado a los inversores a reconsiderar sus posiciones en monedas emergentes, como el peso chileno, que se beneficia de un entorno de menor presión inflacionaria.