- Las proyecciones salariales para 2026 son del 24,1% para personal fuera de convenio, indicando aumentos moderados.
- El salario promedio pretendido por los trabajadores alcanzó $1.786.395, con un rezago de 6,23 puntos porcentuales respecto de la inflación.
- La brecha salarial de género se ha reducido al 7,70%, el nivel más bajo del año.
- Las empresas están adoptando esquemas salariales segmentados, priorizando el desempeño y la retención de talento.
- El 35% de las empresas anticipa un aumento en las renuncias voluntarias para 2026, reflejando un cambio en las expectativas laborales.
La desaceleración de la inflación en Argentina ha comenzado a impactar de manera significativa en el mercado laboral, moderando las subas salariales y llevando a las empresas a redefinir sus estrategias laborales. Según un relevamiento de la consultora WTW, se proyecta que los incrementos salariales para el personal fuera de convenio alcanzarán un 24,1% para 2026. Esta cifra, aunque ligeramente ajustada al alza, refleja una tendencia hacia aumentos más moderados en comparación con años anteriores, donde la inflación obligaba a revisiones salariales más frecuentes y de mayor magnitud.
La estabilidad relativa de los precios ha permitido a las empresas planificar con mayor previsibilidad, aunque muchas aún mantienen una postura cautelosa. Un dato relevante es que el salario promedio pretendido por los trabajadores alcanzó en marzo los $1.786.395 mensuales, lo que representa un crecimiento del 3,16% en el primer trimestre, pero que queda rezagado en 6,23 puntos porcentuales respecto de la inflación acumulada en el mismo período. Esto indica una pérdida de poder adquisitivo, un fenómeno que no se había observado en contextos de alta inflación.
El informe de Bumeran destaca que las posiciones con mayores expectativas salariales se concentran en áreas altamente calificadas, como liderazgo de proyectos y planeamiento económico-financiero. Esto sugiere una valorización creciente de perfiles técnicos y estratégicos, mientras que las ocupaciones de menor calificación siguen enfrentando desafíos. Además, la brecha salarial de género se ha reducido al 7,70%, el nivel más bajo del año, lo que sugiere una leve mejora en la equidad salarial.
Las empresas están abandonando los aumentos generalizados y avanzando hacia esquemas más segmentados, donde el salario se define en función del desempeño y la necesidad de retener talento. La compensación variable, como los bonos atados a resultados, se está consolidando como una herramienta clave en este nuevo contexto. Este cambio responde a la necesidad de cuidar costos en un entorno económico frágil, donde la actividad muestra señales mixtas y el margen de las empresas sigue condicionado por la demanda interna y la competencia importada.
A medida que se avanza hacia 2026, las empresas anticipan un aumento en las renuncias voluntarias, lo que plantea un desafío adicional para la retención del talento. La gestión del talento se ha vuelto crucial para la competitividad del negocio, y las organizaciones están invirtiendo en capacitación y desarrollo, priorizando el bienestar y el clima organizacional. Este enfoque responde a un cambio generacional en las expectativas de los trabajadores, quienes buscan no solo un salario competitivo, sino también un propósito y oportunidades de crecimiento dentro de la organización.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.