- La actividad económica creció un 1% en marzo, tras una caída del 2,6% en febrero.
- El sector automotriz mostró una reversión en su caída, mientras que la construcción se mantuvo estable.
- El agro, aunque experimentó una baja mensual, sigue operando en niveles históricamente altos.
- La actividad económica se encuentra un 1,6% por debajo del pico histórico alcanzado en enero de 2026.
- Se proyecta un crecimiento de alrededor del 2% para 2026, menos de la mitad de lo anticipado en el presupuesto.
La actividad económica en Argentina mostró señales de recuperación en marzo, con un aumento mensual desestacionalizado de aproximadamente 1%, según estimaciones de consultoras. Este rebote se produce tras una caída significativa del 2,6% en febrero, lo que indica una leve mejora en comparación con el inicio del año. A pesar de este avance, el consumo interno sigue siendo un punto débil, con el crédito y la confianza del consumidor manteniéndose en niveles bajos.
La consultora Analytica reportó un incremento del 0,9% en su Índice Líder de Actividad (ILA) para marzo, destacando que la industria y el sector exportador fueron los principales motores de esta recuperación. En particular, el sector automotriz mostró una reversión en su caída, mientras que la construcción se mantuvo estable. Sin embargo, el agro experimentó una baja mensual, aunque sigue operando en niveles históricamente altos. Este panorama sugiere que la recuperación es desigual y depende en gran medida de la oferta industrial y del desempeño en el exterior.
Equilibra, otra consultora, también confirmó un crecimiento del 1% en su Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) para marzo. A pesar de esta mejora, la actividad económica aún se encuentra un 1,6% por debajo del pico histórico alcanzado en enero de 2026, cuando se registró una cosecha récord de trigo. Este contexto resalta la fragilidad de la recuperación, ya que el primer trimestre del año podría cerrar con un incremento promedio de solo 0,4% en comparación con el mismo período del año anterior.
El impacto de estos datos es significativo para los inversores, especialmente en un entorno donde el mercado interno sigue deprimido. La falta de dinamismo en el consumo privado y el crédito a familias sugiere que, a pesar de los avances en ciertos sectores, la economía argentina enfrenta desafíos estructurales. Esto podría influir en las decisiones de inversión y en la confianza de los consumidores, afectando así el desempeño de activos locales.
De cara al futuro, es crucial monitorear cómo se desarrollan los indicadores económicos en los próximos meses. La evolución del consumo y la confianza del consumidor serán determinantes para evaluar la sostenibilidad de esta recuperación. Además, se espera que el crecimiento proyectado para 2026 sea de alrededor del 2%, lo que representa menos de la mitad de lo que se había anticipado en el presupuesto. Las proyecciones para el segundo trimestre serán clave para entender si esta tendencia positiva se mantiene o si se enfrenta a nuevos obstáculos.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.