- Entre el 26% y el 38% de los empleos en América Latina están expuestos a la IA generativa.
- Solo entre el 2% y el 5% de estos empleos corren el riesgo de ser completamente automatizados.
- Se estima que entre el 8% y el 14% de los puestos de trabajo podrían beneficiarse de un aumento en la productividad gracias a la IA.
- Brasil cuenta con al menos 144 unidades de investigación dedicadas a la IA, pero su adopción ha sido desigual.
- El Plan de Inteligencia Artificial de Brasil prevé inversiones de R$ 23 mil millones hasta 2028.
- La implementación de políticas que fomenten la educación y la capacitación en habilidades digitales será crucial para asegurar una transición inclusiva.
La inteligencia artificial (IA) está transformando el panorama laboral en Brasil y toda América Latina, con un estudio conjunto de la OIT y el Banco Mundial que revela que entre el 26% y el 38% de los empleos en la región están expuestos a la IA generativa. Sin embargo, solo entre el 2% y el 5% de estos empleos corren el riesgo de ser completamente automatizados. Este fenómeno plantea tanto desafíos como oportunidades, ya que se estima que entre el 8% y el 14% de los puestos de trabajo podrían beneficiarse de un aumento en la productividad gracias a la implementación de tecnologías de IA.
En el contexto brasileño, la situación es aún más compleja. A pesar de que el país cuenta con al menos 144 unidades de investigación dedicadas a la IA, la adopción de estas tecnologías ha sido desigual. Los sectores que más demandan habilidades relacionadas con la IA incluyen servicios profesionales, información, manufactura y gobierno. Esto sugiere que, si Brasil logra capitalizar su potencial en IA, podría experimentar un cambio significativo en su estructura laboral y económica. Sin embargo, la transición debe ser cuidadosamente gestionada para evitar una disrupción desorganizada en el mercado laboral.
El impacto de la IA en el empleo no es uniforme. Los trabajadores urbanos, formales y más escolarizados son los más expuestos a los cambios que trae la IA, lo que significa que la transformación no se limita a los empleos de baja calificación. Esto podría resultar en una eliminación de puestos de trabajo en el corto plazo, pero también en un aumento de la eficiencia y la productividad en el mediano plazo. En Estados Unidos, por ejemplo, se han observado aumentos de productividad en los sectores más expuestos a la IA, lo que sugiere que las pérdidas de empleo pueden ser temporales y que la economía puede adaptarse a estas nuevas tecnologías.
Desde la perspectiva de los inversores, la situación en Brasil presenta tanto riesgos como oportunidades. La IA podría ser un motor de crecimiento significativo, pero también podría exacerbar las desigualdades existentes si los beneficios de la productividad no se distribuyen equitativamente. Esto es especialmente relevante en un país donde más de la mitad de la fuerza laboral opera en la informalidad y la productividad del trabajo es menos del 40% de la media de la OCDE. Por lo tanto, la implementación de políticas que fomenten la educación y la capacitación en habilidades digitales será crucial para asegurar que la transición hacia una economía más digital sea inclusiva y sostenible.
A futuro, es esencial monitorear cómo Brasil implementará su Plan de Inteligencia Artificial, que prevé inversiones de R$ 23 mil millones hasta 2028. Si el país logra replicar los éxitos de iniciativas como el sistema de pagos Pix, que ha incorporado a más de 70 millones de personas al sistema financiero formal, podría establecer un modelo a seguir para otros países de la región. La clave estará en cómo se gestionen los cambios en el mercado laboral y se aprovechen las oportunidades que la IA puede ofrecer en términos de eficiencia y productividad, todo mientras se trabaja para reducir la informalidad y mejorar la educación.
En resumen, la IA representa una oportunidad única para Brasil de reinventar su economía y su sector público. Sin embargo, para que esto ocurra, es fundamental que se adopten estrategias que no solo busquen la automatización, sino que también promuevan la inclusión y la capacitación de la fuerza laboral. Esto no solo beneficiará a los trabajadores, sino que también puede resultar en un crecimiento económico más robusto y sostenible en el futuro.
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