En mayo de 2026, los aumentos salariales acordados en diversos sectores alcanzan hasta un 9,4%, pero la mayoría de estos incrementos siguen por detrás de la inflación acumulada, que supera el 9% en el primer trimestre del año. Este fenómeno refleja una heterogeneidad en los acuerdos, donde algunos gremios logran mejoras significativas mientras que otros continúan lidiando con salarios estancados. Por ejemplo, el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB) logró uno de los acuerdos más altos, con un incremento que se ubica entre los más elevados del país, mientras que otros sectores, como el comercio y la construcción, enfrentan aumentos mucho más modestos.

La desindexación salarial es un factor clave en este contexto. Muchos gremios están negociando sobre bases iniciales muy bajas y en plazos tardíos, lo que limita el impacto real de las recomposiciones salariales. Esto se traduce en una pérdida del poder adquisitivo para los trabajadores, ya que los aumentos acordados no logran igualar la creciente inflación. Un informe de la Fundación Mediterránea destaca que, en el sector privado, las negociaciones paritarias han actuado como un techo, cerrando en su mayoría por debajo de la inflación en los últimos meses.

Además, la composición de los ingresos ha cambiado, con un aumento en los trabajos informales y cuentapropistas, mientras que los ingresos del empleo formal han perdido peso. A pesar de una leve desaceleración de la inflación, la recuperación de los salarios se ha dado sobre una base débil y heterogénea, lo que plantea un desafío significativo para la sostenibilidad del empleo formal en el país. La Universidad de San Andrés (UDESA) señala que los bajos salarios son una de las principales preocupaciones de la población, lo que indica un creciente malestar social.

Los acuerdos salariales de mayo incluyen aumentos variados: la Comisión de Trabajadoras de Casas Particulares acordó un incremento del 1,8%, mientras que el gremio de Camioneros aplica un acuerdo paritario que establece una recomposición total del 10,1% en seis tramos mensuales. Por su parte, los trabajadores estatales presentan acuerdos diferenciados según la jurisdicción, lo que añade una capa de complejidad a la situación salarial en el país. Estos aumentos, aunque significativos, no logran compensar la pérdida de poder adquisitivo que ha afectado a los trabajadores en el último año.

Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo se desarrollan las negociaciones salariales en los próximos meses, especialmente con la llegada de nuevas paritarias en sectores clave. La inflación seguirá siendo un factor determinante en estas negociaciones, y los trabajadores buscarán recuperar el poder adquisitivo perdido. La capacidad de los gremios para negociar aumentos que realmente superen la inflación será fundamental para la estabilidad social y económica en Argentina, y podría influir en la confianza de los consumidores y la inversión en el país.