- Los márgenes agrícolas actuales están entre 140 y 190 dólares por hectárea por debajo del promedio de los últimos ocho años.
- Los costos de producción han aumentado entre un 6% y un 8%, mientras que los ingresos han caído un 2% en dólares reales.
- Los márgenes netos en campos propios son de 402 dólares por hectárea en la zona núcleo, pero solo 81 dólares en regiones extrapampeanas.
- La carga tributaria ha capturado un 55% del excedente económico en la zona núcleo y un 76% en regiones extrapampeanas.
- Coninagro estima que producir trigo ahora implica un costo adicional de 110 dólares por hectárea.
- La eliminación de los derechos de exportación podría generar un beneficio directo de 72 dólares por hectárea para los productores.
A pesar de las proyecciones de una cosecha récord que superará los 110 millones de toneladas entre maíz y soja, el sector agrícola argentino enfrenta un deterioro significativo en su rentabilidad. Un informe del Ieral, de la Fundación Mediterránea, revela que los márgenes actuales se encuentran por debajo del promedio de los últimos ocho años, lo que plantea serias preocupaciones para los productores. En el periodo entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, los ingresos agrícolas cayeron un 2% en dólares reales, mientras que los costos aumentaron entre un 6% y un 8%, lo que ha llevado a una presión creciente sobre la rentabilidad del sector.
El informe destaca que los márgenes netos actuales se sitúan entre 140 y 190 dólares por hectárea por debajo del promedio del período de enero de 2018 a diciembre de 2025. Este deterioro se debe a una combinación de factores, incluyendo un leve retroceso en los ingresos, especialmente en el maíz, y un aumento constante en los costos de insumos, como fertilizantes y combustible. En particular, la urea, un fertilizante clave para el maíz, ha visto incrementos significativos en sus precios, lo que ha afectado directamente la rentabilidad de este cultivo.
Además, el informe revela que la situación varía considerablemente según el tipo de esquema productivo. Para marzo de 2026, los márgenes netos en campos propios alcanzan 402 dólares por hectárea en la zona núcleo, mientras que en regiones extrapampeanas son solo 81 dólares. En contraste, los márgenes en campos alquilados caen a 26 dólares en la zona núcleo y se vuelven negativos en las regiones extrapampeanas, con -78 dólares por hectárea. Esta disparidad resalta la importancia de la propiedad de la tierra en la rentabilidad agrícola.
El financiamiento también juega un papel crucial en la ecuación económica de los productores. Aquellos que dependen de créditos para cubrir insumos enfrentan márgenes aún más ajustados, con reducciones adicionales de entre 44 y 69 dólares por hectárea. Esto significa que los arrendatarios en la zona núcleo podrían ver sus márgenes volverse negativos, lo que complica aún más la situación para los productores que no son propietarios de la tierra. Además, la carga tributaria se presenta como un factor estructural que agrava la situación, con el Estado capturando un 55% del excedente económico en la zona núcleo y un 76% en las regiones extrapampeanas.
La presión sobre la rentabilidad agrícola se intensifica en un contexto donde los costos de producción continúan en aumento. Coninagro ha señalado que el reciente aumento en los costos de insumos, especialmente en fertilizantes y combustible, está generando una nueva presión sobre la próxima campaña de trigo. Se estima que producir trigo ahora implica un costo adicional de aproximadamente 110 dólares por hectárea. En este sentido, la propuesta de Coninagro de reducir o eliminar los derechos de exportación, actualmente en un 7.5%, podría ofrecer un alivio significativo a los productores, permitiendo cubrir cerca del 65% del aumento de costos generado por la subida de insumos.
A medida que se aproxima la campaña 2026/27, es crucial monitorear el impacto de estas medidas en la intención de siembra. Sin cambios en la carga impositiva, el aumento de costos podría traducirse en una menor intención de siembra, lo que afectaría la producción futura. La eliminación de las retenciones podría implicar una resignación fiscal estimada en 232 millones de dólares, considerando una exportación proyectada de 12.9 millones de toneladas. Este escenario plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la producción agrícola en Argentina y su capacidad para adaptarse a un entorno de costos crecientes y márgenes en declive.
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