- La cosecha de trigo 2025/26 alcanzó 27,9 millones de toneladas, un 50% más que el año anterior.
- La molienda en el primer cuatrimestre fue de 1.963.746 toneladas, solo un 1% más que el año pasado.
- La molinería ha adquirido 2,60 millones de toneladas de trigo, similar a las 2,65 millones del año anterior.
- Los precios de los fertilizantes han aumentado, afectando la decisión de los productores sobre qué cultivos priorizar.
- La actividad exportadora ha asegurado cerca de 15 millones de toneladas de trigo, lo que limita la disponibilidad para la molinería.
- Los productores están diversificando sus ventas, priorizando maíz y soja, lo que afecta la oferta de trigo.
La industria molinera argentina se encuentra en una situación crítica, enfrentando dificultades para abastecerse de trigo a pesar de haber registrado una cosecha récord de 27,9 millones de toneladas en la campaña 2025/26, lo que representa un aumento del 50% respecto a la campaña anterior. Sin embargo, las empresas del sector, organizadas bajo la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), han expresado su preocupación por la falta de partidas con calidad panadera y la insuficiencia de oferta en volúmenes necesarios. En el primer cuatrimestre del ciclo comercial, la molienda alcanzó 1.963.746 toneladas, un incremento del 1% en comparación con el mismo período del año anterior, pero muy por debajo de lo esperado considerando la magnitud de la cosecha.
Desde el inicio del ciclo comercial en diciembre, se habían advertido problemas de calidad en el trigo, pero no se anticipaba que la situación llevaría a una escasez de abastecimiento. Diego Cifarelli, presidente de la FAIM, destacó que la dinámica de crecimiento de la molienda no refleja el aumento en la producción. A pesar de que la molinería suele ofrecer los mejores precios para asegurar la calidad del cereal, incluso con precios superiores a los promedios del mercado, la mercadería no está disponible en los volúmenes requeridos, lo que genera una genuina inquietud en el sector.
Los datos de comercialización refuerzan esta preocupación. Hasta el 15 de abril, las exportaciones habían adquirido 14,47 millones de toneladas de trigo, un aumento significativo respecto a los 9,66 millones del año anterior. En contraste, la molinería solo había comprado 2,60 millones de toneladas, prácticamente sin cambios respecto a las 2,65 millones del año anterior. Esto indica que, aunque hay un aumento en la producción, la capacidad de la molinería para acceder a este trigo se ha visto comprometida. La industria trabaja con stocks de emergencia, pero descarta que haya una falta de harina en el mercado.
Entre los factores que explican esta situación, se menciona la mayor liquidez de los productores debido a las ventas de maíz, que también ha tenido una cosecha destacada, y el aumento en los precios de los fertilizantes, lo que ha llevado a los productores a priorizar otros cultivos. Cifarelli advirtió que, si la situación de abastecimiento persiste, las expectativas de crecimiento de la molinería no se cumplirán, lo que podría resultar en menos trabajo y valor agregado en el país. Además, se ha observado que los productores están más enfocados en la venta de maíz y soja, lo que ha afectado la disponibilidad de trigo en el mercado.
El analista de mercados Gustavo López indicó que, a pesar de la abundancia de trigo, la molinería está operando con niveles de compra que apenas cubren el corto plazo. Con un consumo mensual de aproximadamente 500.000 toneladas, la situación es ajustada. López también señaló que la dinámica comercial está cambiando, ya que los productores están diversificando sus ventas y priorizando cultivos que les aseguran mayores ingresos. La actividad exportadora, aunque activa, podría desacelerarse en los próximos meses, afectando aún más la disponibilidad de trigo para la molinería.
En resumen, la industria molinera argentina enfrenta un panorama complicado a pesar de la cosecha récord de trigo. La falta de calidad y la escasez de oferta están poniendo en riesgo las expectativas de crecimiento del sector. A medida que los productores priorizan otros cultivos, la molinería deberá adaptarse a un entorno comercial en constante cambio, lo que podría tener implicancias significativas para el mercado interno y la economía en general.
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